Joyería: Primavera

Escrito el 15/05/2022
Por Dariena González Varona

Con la llegada de la primavera nos sentimos desbordados de energías nuevas, que renacen al igual que las flores y el verde por doquier en la naturaleza, ese color intenso que nos hace soñar, enamorarnos y renovarnos espiritualmente, es el mismo verde de nuestra piedra preciosa del mes de mayo, la ESMERALDA.



Se piensa que el comercio de estas gemas comenzó hace aproximadamente 5.000 años en los mercados de Babilonia, pero lo que sabemos con certeza es que la bella Cleopatra adoraba las esmeraldas, las llevaba como joyas, adornaba su palacio y hasta solía regalarlas. Los egipcios fueron los primeros en extraerlas a escala industrial, en una zona llamada Mons Smaragdus, también conocida como las Minas de Cleopatra.

Los Vedas mencionan esta piedra en sus Sagradas Escrituras, para los incas y los aztecas era considerada el “santo de todas las piedras”, los hindúes la ofrecían al dios Krishna para recibir conocimiento acerca del alma y de la eternidad, para los egipcios representaba un símbolo de fertilidad y renacimiento, y los romanos la atribuyeron a Venus, diosa del amor.

Su nombre proviene del francés antiguo “esmeralde”, que a su vez encuentra raíces en el latín “smaragdus” y el griego “smáragdos”, su significado hace referencia al esplendor y el brillo de la gema. Junto al rubí, el zafiro y el diamante, la ESMERALDA es una de las cuatro piedras preciosas más conocidas en el mundo. Es un ciclosilicato de aluminio y berilio que debe su color verde al cromo o al vanadio presente. Tiene un brillo vítreo, sistema hexagonal y su dureza en la escala de Mohs oscila entre 7.5 y 8. Los yacimientos más importantes se encuentran en Colombia, pero también se extrae en Brasil, Rusia, Zambia y Afganistán.



Su uso en joyería es altamente demandado, esta gema preciosa posee un tono tan cautivador que ha dado lugar a una tonalidad de color y también a una talla.

Es habitual ver magníficas esmeraldas engastadas en anillos, pendientes y collares, cuyo precio varía en función de su color, pureza, talla y tamaño. Es tradición regalarlas en los aniversarios nupciales vigésimo y trigésimo quinto.

Las más valoradas por los gemólogos son las provenientes de las minas colombianas, pues suelen ser de un verde intenso con algún reflejo azulado. Casi todas tienden a tener inclusiones y grietas, coloquialmente llamados “jardines”, un tratamiento permitido es el relleno con aceites de cedro u oliva, las que no presentan estas imperfecciones son muy raras y valiosas, algunas se denominan “gotas de aceite”.

De estas inspiradoras gemas se dice que aportan a sus poseedores estabilidad, protección, bienestar familiar, que potencian la creatividad y que mejoran las patologías oculares. Plinio el Viejo decía que Nerón observaba las peleas de los gladiadores a través de una esmeralda. Nosotros, nos quedamos con la característica de la ESMERALDA que simboliza lo mejor de cada persona, de cada momento y de la vida, la esperanza.