Joyería: diamantes

Escrito el 15/04/2022
Dariena González Varona

“Diamonds are a girl’s best friend”…difícilmente podríamos olvidarnos de la espectacular Marilyn Monroe interpretando esta canción en la película “Gentlemen prefer blondes”, pensamos en ella y en Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” cuando tenemos que hablar sobre estas preciosas gemas, ambas contribuyeron a fomentar el mito que recubre a la piedra del mes de abril, que como ya habéis podido intuir, es el DIAMANTE.

Los antiguos griegos pensaban que los diamantes eran fragmentos de estrellas o lágrimas de dioses, por ello además le atribuían propiedades protectoras en la Tierra contra las serpientes, los venenos, las enfermedades, los robos o incendios. Lo cierto es que estas piedras, que ya conocían los hindúes desde hace más de 2500 años, son las más famosas y valoradas de todos los tiempos.

Su nombre proviene del griego “adámas”, que significa invencible, inalterable. Es un mineral compuesto por carbono cristalizado, soporta altas temperaturas y condiciones corrosivas, su dureza de 10 en la escala de Mohs le convierte en el material más duro que se conozca en la naturaleza. 



Sus yacimientos más importantes se encuentran en Rusia, África, Australia y Canadá. Para clasificar estas gemas tenemos que considerar el famoso criterio de las cuatro “C”, algunos ya lo conoceréis si sois amantes de las piedras preciosas, son Cut, Clarity, Color y Carat´.

A continuación, intentaremos explicaros brevemente qué son estos parámetros para que podáis conocer algunos detalles interesantes a la hora de hacernos con un diamante. Cut, se refiere al corte o talla de la piedra, este será determinante para obtener de ella la máxima brillantez. El tallado puede variar en óvalo, cojín, corazón, lágrima, princesa, trillón, baguette y otros, pero el más común y apreciado es el brillante, se corta en función de que la luz interactúe con sus facetas y se disperse expandiendo su brillo.

En un diamante talla brillante el objetivo principal que se persigue es conducir la luz para que se refleje a través de la corona, es por ello que se corta el diamante con una corona redonda con 33 facetas mientras que la culata tendrá 24, en total son 57 facetas o 58 si tiene culet. Un acabado fundamental requiere simetría, calidad y pulido. Clarity, en este caso comprobamos la transparencia y pureza de la gema, si posee o no imperfecciones, fracturas o restos de otros minerales. Según la GIA (Gemological Institute of America) existen once grados, desde FL (Flawless) hasta I3, donde los primeros son los tonos magníficamente puros y los últimos presentan más inclusiones.

Estas características deben ser rigurosamente observadas y estudiadas a diez aumentos con lupa estereoscópica. Sus yacimientos más importantes se encuentran en Rusia, África, Australia y Canadá. Para clasificar estas gemas tenemos que considerar el famoso criterio de las cuatro “C”, algunos ya lo conoceréis si sois amantes de las piedras preciosas, son Cut, Clarity, Color y Carat´. A continuación, intentaremos explicaros brevemente qué son estos parámetros para que podáis conocer algunos detalles interesantes a la hora de hacernos con un diamante. Cut, se refiere al corte o talla de la piedra, este será determinante para obtener de ella la máxima brillantez.

El tallado puede variar en óvalo, cojín, corazón, lágrima, princesa, trillón, baguette y otros, pero el más común y apreciado es el brillante, se corta en función de que la luz interactúe con sus facetas y se disperse expandiendo su brillo.

En un diamante talla brillante el objetivo principal que se persigue es conducir la luz para que se refleje a través de la corona, es por ello que se corta el diamante con una corona redonda con 33 facetas mientras que la culata tendrá 24, en total son 57 facetas o 58 si tiene culet. Un acabado fundamental requiere simetría, calidad y pulido. Clarity, en este caso comprobamos la transparencia y pureza de la gema, si posee o no imperfecciones, fracturas o restos de otros minerales. Según la GIA (Gemological Institute of America) existen once grados, desde FL (Flawless) hasta I3, donde los primeros son los tonos magníficamente puros y los últimos presentan más inclusiones. Estas características deben ser rigurosamente observadas y estudiadas a diez aumentos con lupa estereoscópica. 


Color, es el tono natural inherente a los diamantes, en este apéndice tenemos que hacer mención a los famo - sos “fancy”, son diamantes de colores que no suelen destacar por su intensidad en el tono mas sí por su rareza y exclusividad. Pero los más codiciados y vendidos en el sector de la alta joyería son los “colorless”, o sea, los más transpa rentes.

Algo curioso es que la escala de colores de la GIA adoptada internacionalmente, comienza en orden decreciente por la letra D y termina con la Z, los crea - dores comenzaron por la cuarta letra del alfabeto para desmarcarse de otros sistemas predecesores que habían sido bastante imprecisos en el otorgar a muchas piedras sus calificativos referentes al color.

Carat, son quilates métricos, esta es la medida en la que se expresa el peso de una gema, equivale a 0,2 gramos. Esta unidad de peso estándar lleva su nombre por la semilla de algarrobo, los primeros comerciantes las usaban ya que tenían un peso bastante uniforme. La mayor parte de los diamantes que se utilizan en el campo de la joyería pesan menos de un quilate.

Una piedra con más quilates tendrá un mayor valor siempre y cuando haya paridad de condiciones en las otras tres “C”. Es imprescindible precisar que no debemos confundir esta medida con la K de oro 18K que se refiere a la pureza del metal.

Hasta ahora hemos descrito las 4 C que en todo el mundo se utilizan para la calificación de los diamantes, sin embargo, existe una quinta C que pen - samos sea necesario resaltar porque está despertando gran interés por el cliente, nos referimos al “Certificate”, Certificado de autenticidad, en nuestro caso podemos contar con el IGE (Instituto Gemológico Español) que garantiza de forma independiente y minuciosa la calidad de las joyas y gemas que deseamos adquirir. Y para concluir os hablaremos brevemente sobre los DIAMANTES más espléndidos que se han conocido en el mundo.

El Hope Diamond, místico diamante azul de 45,52 quilates que cuesta 250 millones de euros. Cuenta la leyenda que fue maldecido por haber sido robado de una estatua hindustaní y por ello ha traído mala suerte a quien lo ha poseído, actualmente podemos apreciar su espectacular belleza en el Smithsonian Museum of Na - tural History en Washington DC.

El Cullinan con 530,2 quilates, se conoce como “La Gran Estrella de África”, forma parte de la Corona Británica y es la gema con ma - yor calidad sin pulir jamás vista. Su precio oscila los 337 millones de euros. El Koh-i-Noor o “Montaña de Luz” es propiedad de la Corona Británica, pesa 105,6 quilates y su valor exac - to se desconoce, aunque se estima sea más de 1000 millones de euros.