MODO DE VIDA O NECESIDAD

Escrito el 15/01/2022
Carlos Pascual

Esta es una duda constante y continua entre aquellos que nos dedicamos al mundo del automóvil. Posiblemente sea algo que nos preguntamos porque nos apasionan estas máquinas. La respuesta a esta pregunta es difícil, la tendencia es mantener que simplemente sean un mero instrumento, pero, si vemos todos los fabricantes de accesorios e industrias auxiliares que se han desarrollado en torno al automóvil nos surgen dudas más que ra- zonables. Esto si hablamos de actividades directamente relacionadas con los vehículos, sin embargo, debemos tener en cuenta todas las actividades a las que podemos acceder gracias a estos “instrumentos”. La primera que se me ocurre son las comidas de sábado con la familia, en las cercanías de nuestra localidad repartiendo riqueza en nuestro entorno.

La segunda, y evidente, son las actividades de mantenimiento. Si bien estas tendrán que llevarse a cabo seamos aficionados o simples propietarios de una máquina para ir al trabajo, lo habitual es que los aficionados gasten una cantidad mayor en cada uno de sus mantenimientos. Algo que también aporta valor en la cercanía. La tercera sería el turismo de lugares remotos. Espacios que es imposible investigar si no podemos movernos con libertad y sin rumbo. Montañas, valles, playas, rincones escondidos… Esa casa de comidas que está perdida en ese enclave tan disfrutable al caer el sol, no existiría si no llegamos hasta él.



Estas actividades aportan valor cerca y lejos de nues- tros pueblos, ciudades, aldeas y comarcas. Nos permi- ten disfrutar de grandes espacios y conocer personas. Todo ello nos acerca a crear sociedad, alegrarnos el día y la vida. Por ello mi balanza hacia el modo de vida como forma de aportar mayor valor con nuestros vehículos.

Otra forma de aportación es la garantía de conserva- ción del legado de nuestros mayores. Cada vehículo es un tesoro en el que se incorpora el trabajo constante y tenaz de nuestros mayores o contemporáneos, tam- bién de los que vendrán… Una forma de mantener en el recuerdo todos los trabajos y dedicaciones industri- ales, al tiempo que sirven como ejemplo de aquello que pudieron realizar las familias de otra época. Ya no se trata de pasar el caballo, al tren y de ahí al automóvil; sino de mantener y valorar la historia de los últimos 120 años, en los que apareció una clase me- dia real. Todo ello como preámbulo a nuestra forma de vida actual y valores que conforman una sociedad fuerte capaz de afrontar las dificultades de un mundo cambiante.