En la mesa con Luis Balcarce

Escrito el 15/11/2021
David V. Castro


¿Para los pocos que no te conozcan, ¿quién es Luis Balcarce?

No lo sé (risas), pero parafraseando a Borges cuando le hicieron la misma pregunta, ya estoy un poco cansado de ser Luis Balcarce (más ri- sas). A los que no me conocen, decirles que no se pierden nada. Un periodista con sangre espa- ñola y porteña a partes iguales, que escuchaba de niño a su abuela contarle sobre la hermosa Galicia que había dejado atrás hacía muchos, muchos años sin derramar una lágrima. Con la misma entereza que crió sola a siete hijos sin una sola queja. Al final me tocó volver sobre sus pasos, dejar Buenos Aires y refugiarme en La Coruña donde tuve que resetearme y empezar de cero junto a mi mujer y con poco dinero en el bolsillo. Tuve suerte y las cosas me salieron muy bien. Hoy me siento un español más que ama esta tierra y ejerce el periodismo como una forma de defenderla y preservarla. Y lo hago en medios que me permiten hacerlo con libertad como OKDIARIO y Decisión Radio. 

¿Por qué decidiste venir a España?

Dejar Buenos Aires fue lo más duro que me tocó vivir. Hay un tango que Gustavo Rachid seguro conoce y se llama El adiós que dice: “Sobre el tiempo transcurrido vives siempre en mí, y es- tos campos que nos vieron juntos sonreír, me preguntan si el olvido me curó de ti”. Nada me curará de haber dejado Buenos Aires pero mi- rando hacia atrás fue la decisión correcta. La llegada de la izquierda al Gobierno en 1999 de la mano de un inepto como Fernando De la Rúa, —y esto no va con segundas (risas)—, convirtió a la Argentina en pocos años en un país inseguro y poco fiable. Hasta entonces Argentina era un sitio donde se podía vivir bien.

Pero De la Rúa era de la Unión Cívica Radical, un partido que es todavía peor que el peronismo, así que imagínese de lo que son capaces. Todo lo que tocan lo destruyen. En apenas dos años sumieron al país en el caos y ese caos es lo que dio origen al kirchnerismo. No había que ser Rappel para darse de cuenta de que había que huir de ahí cuanto antes. Y eso fue lo que hice junto a Mercedes, mi esposa, porque sin ella no lo hubiera conseguido. Mi futuro estaba en España, y hoy siento que yo le era más útil a esta tierra que a la mía. Espero haberle devuelto todo lo que ella me ha dado.

 



Cuéntanos un poco tu trayectoria profesional hasta llegar hasta El Quilombo y Decisión Radio.

Le decía que mi futuro estaba en España pero cuando tomas esas decisiones uno no lo sabe. Eso lo puedes decir veinte años después mirando hacia atrás pero en aquel momento yo pensaba que mi futuro estaba en los Estados Unidos. Me marché con unas becas para hacer unos cursos en unos think tanks conservadores y libertarios en el verano de 2002 con la idea de quedarme trabajando en uno de ellos si surgía la posibilidad pero aquel país seguía traumatizado un año después del 11-S y el aire era irrespirable. No se parecía en nada a los Estados Unidos que yo había conocido años antes, donde se respiraba libertad.

El país quedó irreconocible después del ataque y veinte años después vemos que no han conseguido recuperarse y han ido a peor. Por suerte tenía un ‘plan B’ que era España donde vivían mis suegros y podía empezar de cero. Y eso fue lo que hice. Los primeros años fueron muy difíciles pero en 2006 comencé en Periodista Digital y allí estuve 15 años como redactor-jefe bajo la dirección de un grande del pe- riodismo como Alfonso Rojo y en julio de 2021 me fui a OKDI- ARIO, donde me hacía mucha ilusión trabajar con profesionales a los que admiraba como Eduardo Inda y Carlos Cuesta. 

Y al mismo tiempo tuve la suerte de que, coincidiendo con mi marcha de Periodista Digital, Ángel de la Rúa y Javier Gar- cía Isac lanzan Decisión Radio y me invitan a participar del proyecto haciendo ‘El Quilombo’ todas las noches de lunes a viernes de 20 h a 22 h. Mejor, imposible.

Hace 3 años se publicó tu libro “Prisa: Liquidación de existencias”. Háblanos un poco sobre él

Ese libro no es otra cosa que una biografía no autorizada de Juan Luis Cebrián. Niño mimado del franquismo y la Transición, Raúl del Pozo (que escribió el prólogo) hizo de Juan Luis un retrato despiadado: “Cuando estuvo en Pueblo era insolente, despreciativo y nos perdonaba la vida. Un dandy rubio, un Julián Sorel del futuro. Era el más listo, el más viajado, el más leído, el más rubio, el educado en los mejores colegios, porque los hijos de otros barones del estraperlo y del fascismo eran tan viajados, tan leídos pero no tan listos.

Todos tragábamos tanto como Juan Luis Cebrián; pero él era el elegido, el delfín”. Desde la adolescencia se acostumbró a dirigir y pastorear equipos humanos, quizá a causa de una primera vocación sacerdotal, reprimida muy tempranamente, embrión del curioso tránsito íntimo del pastor de almas que no fue, al ingeniero de almas (así definía Stalin a los periodistas) que sería, fue y sigue siendo, afirmaba el recordado José Luis Gutiérrez, que fue íntimo amigo suyo. En sus memorias, que podrían haberse titulado Mea Culpa, Cebrián hace un repaso de todos sus pecados: cómo escondió en un cajón informaciones que afectaban a Pujol en el escándalo de Banca Catalana por orden de Polanco porque perjudicaba los intereses de El País en Cataluña; cómo Polanco desbancó a Ortega Spottorno y se hizo con el control de El País comprando las acciones de Trevijano con dinero de procedencia turbia y oscura; cómo estuvo a punto de pagarle tres millones de pesetas a la ETA por una entrevista con su amigo Javier Rupérez, a quien la banda tenía secuestrado. Cebrián tenía tanto poder que colocaba ministros en el Gobierno de Felipe González como hizo con Javier Solana.

Intenté describir aquello que Jesús Cacho definió como un entramado de intereses tejido durante eternos años de felipismo entre la política (PSOE), el dinero (la banca) y los medios de comunicación (Polanco). El hardcore mediático del sistema por encima del que planeaba como una guinda coronando la tarta el Rey emérito.

¿Crees que España va a llegar a la situación política de Latinoamérica?

Con Pedro Sánchez se están dando pasos agigantados en esa dirección. Este Gobierno no dinamita el régimen del ‘78 porque ese régimen lleva muerto desde hace tiempo. Sánchez blanquea las relaciones clandestinas del PSOE de González y Zapatero con las cloacas chavistas y etarras y las utiliza para seguir durmiendo en la Moncloa que es lo único que le interesa porque es un personaje menor, un apparatchik que como mucho aspiraba a ser un concejal y acabó de presidente. Sánchez se da cuenta de todo cuando le echan del PSOE en octubre de 2016 y va a llorar a los hombros de Évole: “Me equivoqué con Podemos”, dice. Y ahí nace el sanchismo. Sánchez se pone a recorrer España en un Peugeot 407 de 2005 sabiendo que gobernará tarde o temprano con ese Podemos que es un vertedero de corrupción maloliente. 

Y gana las primarias del PSOE o, mejor dicho, las gana Pablo Iglesias. Recordemos que este es el mismo Sánchez que llegó al poder con una moción de censura con Rajoy a consecuencia de "hechos gravísimos que provocan bochorno, incredulidad e indignación". "Es usted, señor Rajoy, quien nos ha traído hasta aquí", le dijo Sánchez a Mariano antes de darle la katana para que se haga el harakiri borracho como una cuba en el Arahy. Conviene recordar de dónde venimos y quién nos ha traído hasta aquí, que los que prometieron ejemplaridad y firmeza contra la corrupción son los que gobiernan con delincuentes condenados por la justicia que en otros tiempos te esperaban a las puertas de tu casa para llamarte escoria y basura.

La única diferencia entre el ayer y el ahora es que siguen insultando pero desde un escaño, con nómina, coche oficial y chaletazo. Esta ha sido la regeneración de la política, de la banda que le dijo a Mariano "dimita, señor Rajoy. Su tiempo acabó. Dimita". Y Mariano se fue y dejó el bolso de Soraya en su lugar. Ahora los que se atrincheran en sus poltronas son Sánchez y sus butroneros, expertos en asaltar instituciones como la Fiscalía General del Estado, el CIS o RTVE. No pueden dimitir quienes carecen el más mínimo honor y decoro.

"Usted debilita nuestra democracia, señor Rajoy", dijo Sánchez. Él la ha fortalecido dándole pésames a los herederos de la ETA y acercándoles terroristas presos a cambio de poder seguir en la Moncloa.

¿Qué influencia crees que ha tenido la política española en Latinoamérica?

El chavismo, el gran cáncer de la política en Hispanoamérica de los últimos veinte años, contó con la ayuda inestimable de los politólogos españoles del CEPS, el embrión de Podemos. Recordemos que documentos de la fundación CEPS de la que Pablo Iglesias fue miembro del consejo directivo recomendaban a Chávez prácticas propias de la STASI como espiar a la opositora María Corina Machado. La grabaron ilegalmente y esa conversación captada por el régimen chavista fue retransmitida por el Sistema Nacional de Medios Públicos.

“El uso de escuchas telefónicas para obtener información de contrincantes políticos o monitorear a personas afines es sin ninguna duda necesario, dentro de la lógica de actuación en legítima defensa y construcción de redes de inteligencia de todo Estado", rezaba un informe de la fundación de Monedero e Iglesias. . Traducido: Chávez puso el dinero y España el modus operandi. Y lo cobraron muy bien. Un documento firmado por el ministro de Finanzas del gobierno venezolano, Rafael Isea, muestra el pago de más de 7 millones de euros a la CEPS, para extender el movimiento bolivariano en España. Por no contar todos los pagos que recibieron de Irán, a través de Hispan TV y de Ecuador a través de Kinema. Ahí empezó todo y Pablo Iglesias acabó de vicepresidente.

En poco más de un mes, el proyecto de Decisión Radio está siendo un éxito absoluto, tu programa es uno de los más escuchados, ¿te esperabas esto?

Sí, pero no tan pronto. Hay que recordar que Decisión Radio es un proyecto que apenas lleva dos meses de vida, y montar un medio de comunicación de la nada lleva tiempo. Es verdad que García Isac se trajo a toda la parroquia que le seguía de los tiempos de Radio Ya y yo a gran parte de la que tenía cuando hacía ‘El Quilombo’ en Periodista Digital. Es decir, que estamos ante el extraño caso de una radio que está naciendo y al mismo tiempo ya cuenta con una audiencia fiel y consolidada. Por eso ahora la pelota está en nuestro tejado y tenemos que trabajar para seguir mejorando. Y nos queda mucho trabajo por delante.