MOTOR. ¿POR QUÉ CUIDAR EL SECTOR DEL AUTOMÓVIL?

Escrito el 15/11/2021
Carlos Pascual

Motor de cambio y dinamización de la economía, esta es la mejor definición que tiene el sector automovilístico español

En España hemos visto como desaparecían fábricas como la de Santana o, más recientemente, Nissan; esto no sólo es un duro golpe a las personas que dependen directamente de los puestos de trabajo que generan estas empresas, también lo es para todo su entorno de proveedores. Una situación que se suele traducir en un problema social.



Por el contrario, hemos visto que la instalación de factorías del automóvil se convierte en elementos dinamizadores de la economía de ciudades con peso específico en su área. Estas podrían ser Citroën, grupo Stellantis, en Vigo; Ford, en Almusafes; o Renault, en Valladolid. Esta dinamización no sólo es apreciable en el gran número de empresas instaladas para proveer a estas grandes factorías; también se puede apreciar en forma de centros de desarrollo y homologación.

Estos centros generan puestos de trabajo para personal altamente cualificado. De ellos no sólo salen patentes para el sector de los automóviles y la movilidad, aunque estén centrados en ello. Los requerimientos industriales y legales para poner un vehículo a la venta son muy exigentes. Esto resulta en la investigación de materiales, formas de fabricación, desarrollos informáticos para la simulación… en definitiva, productos y formas de producir que benefician el día a día de todos nosotros.

Además estas son exportables y generan gran valor añadido con el consecuente retorno de la inversión con beneficios, algo que toda empresa busca. El vehículo autónomo, cartografías con pelos y señales que nos indican rutas más eficientes, pavimentos que destruyen las partículas contaminantes de los vehículos… El traspaso de tecnología es enorme, parecido al procedente de la industria aeronáutica. Elementos de los que no somos conscientes cada día pero que resultan en una mejora de nuestra calidad de vida.

Estamos poniendo el foco en el automóvil privado como fuente de contaminación nociva para el medio ambiente y la salud de los humanos. Pues bien, estos centros de desarrollos sirven para paliar estos efectos y lograr que nuestros vehículos sean respetuosos con el medio ambiente y mantengan a raya sus emisiones nocivas para la salud. Hay fabricantes desarrollando soluciones, trabajando en la eficiencia de los combustibles, otros trabajan en la generación de combustibles neutros en la emisión de gases de efecto invernadero, los de más allá buscan la solución a baterías que tardan en cargarse y llegar al mercado a un precio razonable… Todo esto también se realiza “fuera” de las marcas y grandes fabricantes, a través de centros de desarrollo que pueden ser y son rentables.

Un ejemplo son las ingenierías independientes, algunas de ellas también fabrican o han fabricado coches. Algo semejante a lo que ocurre con el diseño donde se externaliza esta tarea en una oficina de diseño como se hizo con el Volkswagen Golf de primera generación, el primer SEAT Ibiza, los Alfa Romeo GTV o los Peugeot 406 Coupé. Un ejemplo de utilización en España de esta externalización fue el desarrollo de los motores system Porsche de los primeros Ibiza. Otros ejemplos pueden ser las formas de fabricación de Pagani con materiales compuestos, la nano-perforaciones de Koenigsegg o las cajas de cambios sincronizadas por Porsche durante muchos años.

Otro modo de apreciar este trabajo es el momento en el que un fabricante busca componentes en proveedores externos para repartir el coste de su desarrollo mientras obtiene un producto de tecnología punta. Podemos hablar de las cajas de cambios desarrolladas por ZF o los neumáticos. En Cabo de Gata existe un complejo de desarrollo de neumáticos en el que se estudia el comportamiento de diferentes compuestos, formas de construcción y cómo pueden llevarse a la calle.

Todos estos son ejemplos y motivos por los que debemos cuidar y potenciar la industria automotriz. El aporte en forma de valor añadido es lo que nos interesa para lograr una economía fuerte, capaz de hacer frente a los próximos envites globales y con la fortaleza necesaria para convertirse en referencia logrando una posición aventajada frente a sus competidores.