Muy personal... Alfonso Merlos

Escrito el 03/08/2021
Laura González Escallada


Una mesa, un cuidado menú, compañía espléndida y el sol de Marbella. Así comienza nuestra charla en este mes de agosto, donde Alfonso Merlos se convierte en protagonista.

Licenciado en Periodismo, doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y autor de una decena de libros, Merlos es fiel a la personalidad que le ha caracterizado desde hace veinte años en prensa, radio y televisión, y que le ha valido numerosos premios y reconocimientos institucionales y de la profesión: seriedad y rigor bajo un halo de empatía y sinceridad. Siempre directo.

Bajo estas premisas, nuestro personaje comparte mesa y mantel con DW y da respuesta a cuantas preguntas le planteamos. 

Dw: Periodismo y Derecho encabezan tu curriculum, si tuvieses que elegir sólo uno, ¿cuál sería tu apuesta?

Imposible: no entiendo la vida sin la comunicación y sin desarrollarse bajo el gobierno de las leyes. Soy un apasionado de la una y de lo otro. Vivo esas dos facetas como una sola.

 


La gastronomía juega un papel tan grande en mi vida que no podría tener una pareja que no disfrutase tanto de la comida como la disfruto yo


DW: Durante años hemos podido presenciar cómo has logrado compaginar estas dos áreas, el derecho y el periodismo: ¿cómo ha cambiado tu vida desde tu paso por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM)?

Hasta hace unos años había prestado mis servicios como asesor, esencialmente en cuestiones de comunicación, a despachos nacionales y a firmas con proyección internacional dentro del mundo jurídico. En el caso del ICAM todo esto cobra más peso, por tratarse de la institución profesional más grande de Europa. Probablemente percibes con singular fuerza, y de manera privilegiada, que hay actores importantes, en la sociedad, que se mueven por causas diferentes a la pura rentabilidad.

DW: Este 2021 has sido nombrado presidente del grupo “El Mundo Financiero”. ¿Cómo se vive la expansión del grupo en primera persona? ¿Qué significa para ti ser la cabeza del medio financiero más antiguo de la historia de España? 

Con una enorme ilusión y con una gran responsabilidad. Más allá del periodismo de rabiosa actualidad, he concebido y concibo la comunicación como una herramienta para aportar valor a un negocio. En este sentido, estar al frente de un grupo que se vuelca en dar soporte al área de emperesas, economía y finanzas es tremendamente estimulante. Es el lugar adecuado en el momento correcto.

DW: Varios libros forman parte de tu trayectoria también como escritor. “Ultimátum: la España herida y revuelta por el covid-19” es tu última obra, ¿qué aspectos resaltarías de ella?

Que es un libro que busca el análisis, la reflexión, el contexto y una cierta profundidad de pensamiento ante los hechos y circunstancias que nos han asaltado durante la pandemia y que nos han hecho vivir a vertiginosa velocidad. Esos hechos han puesto a prueba a España, que ahora se está midiendo ante los miedos de una parte de la sociedad civil y las carencias, enormes, de unas elites políticas que están, clamorosamente, fallando.

DW: En consonancia con tu obra, ¿podrías adelantarnos cuál es, a tu juicio, el camino para la recuperación económica tras el desastre?

Uno y muy claro. Que el Estado deje de convertirse en una maquinaria pesada que aplaste el talento y la creatividad empresarial. La traducción es muy sencilla: que se aminore la carga de tasas e impuestos que hoy sufren, de una manera asfixiante, quienes crean empleo y tiran del carro del país. 

DW: De las consecuencias que indicas en tu obra como resultado de la mala gestión política de la crisis, ¿cuáles se están viviendo actualmente?

Esencialmente las de una sociedad que en buena parte no le reclama ayuda económica al poder para salir adelante sino que casi se conforma con que ese poder, político e institucional, no le estorbe en su día a día. 

Hemos de persuadir a nuestros dirigentes para que cambien su lesivo rumbo y la crisis social no derive en emergencia social. Aún tenemos tiempo, pero no      demasiado.

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"En el libro citas a Julián Marías con frases como “pueblo vivo y activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio”. ¿Hasta donde ha estado presente el compromiso de los españoles y hasta donde debería llegar?

 

En Ortega y en Marías encontramos de manera audaz una fotografía anticipada de lo que hoy es España.

 En los primeros momentos de una batalla que afecta a una nación entera, el pueblo (estremecido, asustado o inseguro) tiende a buscar el amparo del poder, y cierra filas hasta que escampa.

DW: En tu opinión, entonces, ¿debería existir una mejor educación política en cuanto a los ciudadanos?

Creo que, como democracia, España tiene mucho que madurar. Me conformaría con que nuestros estándares educativos fuesen más elevados y no se degradasen vez tras vez, que es lo que ocurre. No podemos tener a políticos sectarios y miopes, empeñados en que España deje de ser un país de servicios para apostar por ser un país de investigación, ciencia e innovación… y que al mismo tiempo fomenten que se pase de curso con suspensos en la mochila. ¡Es de locos! 

DW: Dentro de tus libros, ¿cuál marcarías como el culmen de tu obra? ¿De cuál te sientes más orgulloso?

La palabra culmen suena pretenciosa. Tengo para mí, en todo caso, que fue Paco Umbral, o tal vez Cela, quien dijo que el autor siempre debía considerar como el mejor su último libro, porque es el que estaba vendiendo. Pues poco más que añadir (risas). 
Ultimátum, en SND Editores.

DW: ¿De dónde viene tu faceta como escritor?

De un lado, entiendo que es la consecuencia lógica de haber sido un lector compulsivo en la infancia y en la adolescencia. 

De otro, de una inclinación a buscar el pensamiento, la reflexión y la profundidad más allá de la vorágine del día a día mediático, del ruido y la furia. Probablemente mi dedicación a la docencia universitaria, ya con veintitantos, me ayudó, también, a empedrar ese camino. Es para mí una actividad relajante y muy viva, especialmente cuando apenas ha amanecido o frente al mar.

DW: Se te conoce como uno de los mayores expertos en el estudio del terrorismo yihadista a nivel nacional, ¿dónde comenzó tu interés?

No habían pasado tantos años desde el fin de la Guerra Fría y el terror nuclear. Entonces, en el centro de África, un grupo de islamistas echó abajo las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, causando una brutal conmoción mundial. Entonces, Bin Laden era un casi completo desconocido. Tuve la sensación de que aquel golpe iba a ser el primero de muchos, mucho más violentos. Estaba vinculado como investigador, por aquellas fechas, al Departamento de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Complutense. Siempre me interesó el mix de operativa armada y propaganda en esas estructuras clandestinas tan fuertemente ideologizadas y, en el caso de Al Qaeda, con un liderazgo tan apocalípticamente carismático. Como todo el mundo sabe, he escrito media docena de libros, una tesis doctoral sobre la materia y decenas de artículos y conferencias.

DW: Has sido, además, colaborador y columnista en diversos medios en los que normalmente sueles moverte en terreno político y económico, ¿hay algún ámbito que te guste y no hayas tocado aún?

No creo que haya más periodismos que el bueno y el malo. Del segundo me repugnan las malas prácticas y la propia corrupción del derecho a la información, cuando delibera y, dolosamente, se desbordan sus límites y se pisotea el ordenamiento jurídico, incluso se agrede a personas u organizaciones. Del primero, del bueno, del único, debo confesar que paulatinamente me interesan menos las historias de simple politiqueo y más las de calado económico o puramente humano. Ahí he estado siempre y ahí me quedaré.

DW: ¿Periodistas que despierten tu admiración dentro del actual panorama nacional.

Todos los que se juegan la vida, cada día, en algún rincón del mundo, para que conozcamos los horrores de la guerra, el hambre o las grandes tragedias que asolan el planeta. A veces se pueden descifrar en la mirada de un niño.

DW: Tu trayectoria profesional está marcada por numerosos hechos destacados y premiados, ¿algún objetivo por cumplir?
Me dedico a trabajar no menos de catorce horas diarias y a mantenerme en buena forma física. Los planes los dejo en manos de la Providencia.

DW:¿Frentes para el 2021?

Seguir haciendo crecer a ‘El Mundo Financiero’, y a las empresas y las personas con las que estoy, de diverso modo y en distinto grado, vinculado. Hay que perseverar



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