MOTOR: 2035, el horizonte sin automóviles de combustión interna.

Escrito el 03/08/2021
Carlos Pascual


Ya en el año 2015, el 7% de la población urbana de la Unión Europea estuvo expuesta a niveles de PM2,5 superiores al valor límite anual de la UE. Un coche eléctrico puede suponer un ahorro de hasta 7.000 euros en comparación con un modelo similar con motor de gasolina tras 10 años de uso y 100.000 kilómetro.

Es conocido por todos que la Unión Europea, y una parte importante de nuestros dirigentes, le han declarado la guerra a las emisiones contaminantes procedentes del tráfico rodado.  Será en 2035, Ese año la UE prohibirá, de facto, la venta de coches diésel y gasolina dentro de su jurisdicción. Para sustituirlos, ya está aquí uno de los inventos más antiguos en la automoción: el vehículo eléctrico. Y es que el primer coche eléctrico data de 1834, mientras que el motor de combustión interna no llegó hasta 1861.

Ventajas e inconvenientes

Está claro que el mayor de los beneficios de la prohibición de los motores de combustión interna será la eliminación de los gases contaminantes procedentes de los vehículos. Esto será especialmente importante y significativo en las grandes ciudades, donde la concentración -y sobre todo, la acumulación- de partículas contaminantes en el aire representa todo un problema. Los contaminantes más perjudiciales son el PM (contaminación por partículas), el NO2 (dióxido de nitrógeno)  y el O3, a los que gran parte de la población se enfrenta a niveles insalubres. Ya en el año 2015, el 7% de la población urbana de la Unión Europea estuvo expuesta a niveles de PM2,5 superiores al valor límite anual de la UE.

Otra ventaja es el ahorro. El propietario de un vehículo eléctrico (o híbrido) sabe que ser el propietario de un vehículo de este tipo supone un importante ahorro. Para empezar, por las exenciones impositivas. Los coches de tracción eléctrica están exentos del impuesto de matriculación. Además, tienen bonificaciones en el impuesto municipal de circulación que puede llegar hasta el 75% según los casos. 

Otras ventajas son: la libertad de circulación en las zonas restringidas de las grandes ciudades, la exención de pago en los aparcamientos de las zonas reguladas, descuentos en las primas de Seguro, deducciones en el IRPF de los trabajadores a los que las empresas ceden el uso de un vehículo eléctrico o, en el caso de Canarias, exención del impuesto equivalente al IVA. Un coche eléctrico puede suponer un ahorro de hasta 7.000 euros en comparación 

con un modelo similar con motor de gasolina tras 10 años de uso y 100.000 kilómetros, según se desprende de un estudio elaborado por el comparador de ofertas para coches Carwow.es.

La falta de infraestructura es la principal debilidad que tendrá que afrontar el conductor de un coche eléctrico. La lentitud en las cargas obliga a realizar paradas de más de quince minutos para lograr completar trayectos que apenas suponen el cincuenta por ciento del depósito en cualquier vehículo diésel, o gasolina, actuales. 

Esto signfica que, pese a los avances, aún queda un importante trecho por recorrer para lograr la adaptación de la movilidad a emisiones CERO en el territorio de la Unión Europea.

Fuera de la Unión Europea, los esfuerzos encaminados a la consecución de una movilidad limpia de emisiones locales están liderados por    California (EE UU) y la apuesta por el hidrógeno de Japón. En este segundo caso, una red de carga semejante a la de las gasolineras, en la que sería posible repostar con rapidez y comodidad,    puede facilitar la transición tecnológica.    Además, el hidrógeno es una forma de almacenamiento energético poco eficiente pero muy útil.

 ¿Por qué poco eficiente? Porque es necesario utilizar más energía en procesos de electrólisis que la que luego obtenemos en su combustión. A cambio es extremadamente útil, puesto que la mayor parte de las energías renovables son intermitentes, especialmente la solar y la eólica, lo que significa que si queremos aprovechar de forma eficaz nuestras instalaciones durante los periodos de baja demanda energética deberíamos almacenar esta energía de algún modo. El hidrógeno se plantea como una forma de hacerlo.

El paradigma del automóvil eléctrico no es sólo una cuestión de baterías o de emisiones, de aciertos o desaciertos de la administración o de los usuarios. 

También se trata de un reto energético en búsqueda de una forma limpia de abastecernos. Otros temas podrían ser las consecuencias en terceros países o territorios en los que se extraen las materias primas necesarias para la construcción de estos vehículos. 

También la brecha tecnológica que pudiéramos crear entre territorios de alta y baja densidad de población.