RUTA POR ARMENIA

Escrito el 03/08/2021
Pepe Valera


Hasta hace nada, pocas eran las personas capaces de situar a Armenia en un mapa. Sin embargo, gracias, entre otras cosas, a su gran legado cultural, la naturaleza virgen del Cáucaso y la gentileza de sus gentes, el país ha acabado por convertirse en uno de los destinos europeos más solicitados. 

Éste es un viaje que comienza a ser disfrutado desde las animadas calles de Ereván (o Yerevan), capital de Armenia y a donde no se puede llegar con ideas preconcebidas. Muy cambiada en los últimos años, los símbolos de esa transformación –algunos ejemplos son las potentes berlinas de marcas occidentales, los modernos edificios de oficinas y apartamentos o los locales de las franquicias que todos tenemos en la cabeza y que han florecido aquí y allá- se entremezclan con viejos Ladas de la época soviética o las tabernas tradicionales llamadas khoravats y en las que lugareños y forasteros, en armoniosa confraternización, comparten un plato de khoravats (carne a la barbacoa); un vaso de oghee (vodka de frutas); o un soorch (café al estilo armenio). La cocina armenia tiene muchas características propias. Una de ellas es que, en casi todos los platos, la presencia de hierbas frescas siempre suele ser una constante. En cualquier bocado que nos llevemos a la boca siempre habrá presencia de sabores como el perejil, el eneldo, el cilantro, la albahaca, el orégano y el estragón. Cruce de caminos, no es extraño que los sabores de la cocina local están influenciados por las de los países vecinos, principalmente Turquía e Irán.

De una fuente musical a un gran centro de arte

Armenia hunde sus raíces en algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo. Dotada de un rico patrimonio cultural, este país se destacó como la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial en los primeros años del siglo IV. Y es que, aunque Armenia es un Estado constitucional secular, la fe cristiana desempeña un papel primordial en la historia e identidad del pueblo armenio. 

Desde la antigüedad, los armenios han apreciado sus tradiciones artísticas, que reflejan una cultura única.  Aspectos de la vida cotidiana se expresan de la manera más artística, en la costura, adornos, tallas y el diseño. Paseando por el centro de Ereván, sembrada de paseos arbolados y terrazas, se percibe el poso de toda esta cultura.

En busca del presente cultural nacido de tan rico pasado, tarde o temprano el paseo por Everán llega a la Plaza de la República. Allí, cantarina, cada noche, desde principios de primavera hasta finales de otoño, hay una fantástica fuente  equipada con espectáculo de luces y música de diferentes géneros anima el ambiente. Justo al lado queda el Cafesjian Centre for The Arts.  El museo, dedicado al arte contemporáneo, ofrece una interesante combinación de artistas locales e internacionales.


Armenia, el nuevo país de moda en Europa

 


Fundado gracias a las donaciones de por Gerard L. Cafesjian, un empresario y filántropo armenio/estadounidense, el Cafesjian Centre for The Arts exhibe obras de Fernando Botero; Jaume Plensa; François-Xavier Lalanne; Peter Woytuk; Barry Flanagan; David Breuer-Weil; Maylee Christie y muchos más.

No lejos de aquí, a unos veinte minutos caminando, la próxima parada del paseo por Everán es la Plaza de la República, rodeada por monumentales edificios de la era soviética. La plaza es el centro de la vida social de la ciudad. Durante las vacaciones y días festivos, muchos eventos son organizados aquí. 

Dos colecciones para no perderse

Otro museo de Ereván por el que merece la pena pasarse –éste de tono nada festivo- es el Museo Conmemorativo del Genocidio Armenio. La muestra recuerda la masacre de 1´5 millones de armenios, a manos del Imperio Otomano, que se produjo entre los años 1915 y 1922. El museo, ubicado a las afueras de la ciudad, también regala unas hermosas vistas al visitante. Los días claros se ve el monte Ararat, situado en Turquía, al otro lado de la frontera. 
De vuelta a la capital, un tercer museo digno de ser visitado es el Matenadarán —o instituto de investigaciones sobre documentos antiguos—, donde se exhibe una parte de los miles de biblias y manuscritos ilustrados que, desde el siglo IX, recogen la maravillosa riqueza expresiva nacida de la creatividad y manos de los artesanos de la antigua Armenia.

Perderse por las calles de Kond

Ereván es una ciudad antigua -fue fundada en el año 782 a. C. por el rey Argishti I de Urartu-. Sin embargo, muy afectada por terremotos y devastaciones varias a lo largo de su historia, no es fácil encontrar en esta ciudad edificios de más de 200 años de antigüedad. Por esta razón no hay que dejar de pasear por Kond, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, con edificios que datan del siglo XVII. Además de ofrecer espectaculares vistas sobre la capital –Kond está situado sobre una  colina- el distrito contiene una deliciosa mescolanza de edificios otomanos, persas y musulmanes. Construidas por diferentes culturas, las viviendas tienen en común sus gruesas paredes (en algunos casos tienen más de 1,5 metros de grosor) levantadas con una mezcla de arcilla y pequeños guijarros. Pasear por los estrechos callejones de Kond, con apenas un metro de anchura de pared a pared, es una experiencia absolutamente maravillosa. 

Una iglesia y una mezquita

De vuelta al centro de Ereván, concretamente al distrito de Kentron, hay que buscar la  Iglesia de Katoghike. Está a dos pasos de la Avenida del Norte, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. 
Escondida entre bloques de edificios soviéticos, algo que, que quizás le haga perder cierto encanto, la  Iglesia de Katoghike es el templo más antiguo de la ciudad. Levantada en el siglo XIII, esta recoleta iglesia ha resistido terremotos, invasiones y hasta el paso de los buldozers soviéticos, empeñados en borrar la historia religiosa de la ciudad.



Después de servir para diferentes propósitos durante los años del gobierno soviético, el templo fue finalmente devuelto a la Iglesia Apostólica Armenia durante la década de 1970. Hoy la iglesia se exhibe completamente renovada.

Los templos cristianos no fueron los únicos en sufrir las consecuencias de la difusión del ateísmo por parte de las autoridades de la extinta URSS. También lo padecieron los edificios pertenecientes a otros cleros como el musulmán. Un buen ejemplo es la Mezquita Azul. Originariamente construida en el siglo XVIII –y reconstruida en los años 90 del siglo pasado-, se trata de la única mezquita chiita en funcionamiento en la ciudad. Entre los atractivos de la Mezquita Azul destacan  su preciosa cúpula azul turquesa –de ahí el nombre del templo-, un minarete de 25 metros de altura y su bonito jardín, remanso de paz en mitad del ajetreo de la capital.

Visitas imprescindibles a Armenia

Más allá de su capital, Armenia le tiene reservados al viajero un buen número de atractivos que no debe dejar de visitar.

MONASTERIO DE TATEV

Levantado en lo alto de un cañón de basalto, el emplazamiento de este monasterio del siglo XI ofrece espectaculares vistas sobre los verdes y brumosos picos de Nagorno-Karabaj. Antigua sede del  obispado de Syunik –sudeste de Armenia- del esplendoroso pasado del lugar quedan rastros de frescos y de muy trabajadas  tallas y retratos de los donantes en la cara norte. Junto al monasterio, la iglesia de Surp Grigor, del s. XI.

TEMPLOS DEL VALLE DE YEGHEGIS

El Valle de Yeghegis es un rincón de Armenia que, hasta ahora, ha quedado muy al margen del turismo de masas que invade otros lugares del país, como alguno de sus famosos monasterios. Este valle ofrece un paisaje precioso, con afiladas montañas, pináculos de roca y aldeas tradicionales. La población de Yeghegis conserva tres antiguas iglesias y un interesante cementerio judío de 800 años de antigüedad. 

MONASTERIO DE GEGHARD

Mitad catedral, mitad cueva, Geghard es un santuario en el que las voces retumban, los rayos del sol penetran por las estrechas ventanas y los muros rezuman humedad. Antiguas khatchkars (cruces de piedra labradas) rodean la iglesia. Cruces talladas en las paredes –en algunos casos, con más de 800 años de antigüedad- dan fe de siglos de devoción.

GARGANTA DE KASAGH

Resulta casi obligado recorrer la senda, a través de la  garganta de Kasagh, que une los monasterios de Hovhannavank y Saghmosavank, este último construido en lo alto de un desfiladero y en el que se conservan dos iglesias del s. XIII. 
Rodeado por una muralla y con maravillosas vistas de la  garganta y del monte Aragats, es el monasterio más bello de la zona.

Estamos en el lugar perfecto para practicar deportes acuáticos o descubrir, a través de la práctica del snorkel y buceo, la multicolor vida marítima del entorno natural local. 



CAÑÓN DE DEBED

Ocho monasterios medievales de diferentes períodos históricos siguen en pie en esta hermosa zona del norte de Armenia, como testigos de la gloriosa historia de este país. Algunos de ellos se conservan en muy buen estado, conservando sus frescos originales. El más alejado de todos, el Monasterio Akhtala del siglo X aún mantiene partes de la fortaleza original, además de un catálogo de impresionantes frescos. Entre paredes de roca, bosques frondosos y poblaciones, la zona invita, también, a explorar algunas de las mejores iglesias y monasterios del país, como Sanahin o Haghpat.

MONASTERIO DE NORAVANK

Fundado por el obispo Hovhannes en 1105, y restaurado en la década de 1990, Noravank (monasterio nuevo) es uno de los lugares más espectaculares de Armenia. 

Al ponerse el sol, los tonos bermejos de los peñascos que lo rodean se acentúan, la piedra dorada y rojiza de sus iglesias adquiere un brillo luminoso. Los historiadores creen que la iglesia es uno de los pocos restos conservados de las estructuras funerarias fortificadas construidas por los primeros cristianos

PASO DE SELIM

Bajo ningún motivo hay que dejar de recorrer esta carretera, trazada sobre la cadena montañosa de Vardenis. Es la más espectacular del país. Llega a alcanzar los 2410 metros de altitud y, en invierno, suele estar cubierta por una densa capa de nieve. Uno de los puntos más interesantes de la ruta es el caravasar de Selim. Construido en el año 1332, por orden del príncipe Chesar Orbelian, fue refugio de las caravanas que seguían la antigua ruta comercial de Dvin a Partav. Levantado sobre sólida roca de basalto, el complejo cuenta con una sala de tres naves, un vestíbulo y una capilla abovedada, además de salas en las que dormían los viajeros. 

DILIJÁN

Combinación de bello paisaje de montaña, senderos e histórico casco antiguo, este lugar da para una escala de varios días. Llamada la “Suiza de Armenia”, durante la época soviética era un apacible refugio de cineastas, compositores, artistas y escritores en busca de inspiración. Hoy es un pujante destino turístico que gira en torno a un revitalizado barrio histórico.

ECHMIADZIN

Considerada el Vaticano de la iglesia apostólica armenia, aquí es donde la tradición sitúa a Gregorio el Iluminador teniendo la visión divina de un rayo de luz cayendo sobre la Tierra. Por este motivo, aquí se levantó el edificio cristiano más antiguo de Armenia. La catedral de Echmiadzin es patrimonio de la Humanidad.



FORTALEZA-MUSEO DE EREBUNI

Otro orgullo para todos los armenios. La fortaleza data del 782 a. C. Es decir, ella es tres décadas mayor que Roma . Y dado que se considera que la edad de Ereván fue desde la construcción de Erebuni, resulta que la capital de Armenia es más antigua que una de las ciudades más antiguas y más grandes del mundo. Hay un museo en el territorio de la fortaleza, donde puedes familiarizarte con la vida del antiguo reino de Urartu, el predecesor de Armenia.

LAGO SEVÁN

Sus aguas transparentes resultan muy refrescantes en verano, cuando las temperaturas se disparan. Situado 1900 m sobre el nivel del mar, el Lago Seván ocupa una extensión de 940 km², con 80 km de largo y 30  km de ancho. La combinación del clima local y una serie de procesos naturales, aún no del todo conocidos, son los responsables de que el color del agua  cambie desde un deslumbrante azul celeste a un azul oscuro, pasando por un sinfín de tonos intermedios. 

UN RECORRIDO POR LA HISTORIA DE ARMENIA

A día de hoy un destino bastante desconocido para el turista occidental –aunque esto esté cambiando en los últimos años- la historia de este país es larga… tanto que sus habitantes se consideran, a sí mismos, descendientes de Noé. Y es que, según la Biblia, el Arca de Noé quedó varada en el Monte Ararat después del diluvio universal. Por cierto, aunque dicho monte queda dentro de territorio turco, las mejores y más impactantes vistas se disfrutan desde Armenia (si se quiere buscar un buen mirador de la montaña, hay que poner rumbo al monasterio de Chor Vira, construido en el siglo IV).

¿Y quiénes fueron los ancestros de los actuales armenios? 
Hay varias teorías, pero, si nos atenemos a estrictos patrones lingüísticos, la mayoría acepta que los armenios pertenecen al grupo de pueblos indoeuropeos.

Armenia, una historia de dependencias y autonomías

En el siglo VI a. C., se estableció la satrapía de Armenia, como parte del Imperio aqueménida, el cual dejó la administración de la región en las     manos de la dinastía Oróntida. Esta satrapía existió hasta el siglo IV a. C., cuando Armenia se independizó paralelamente a la caída del Imperio persa.

Tras la derrota del Imperio seléucida, uno de los estados sucesores del imperio de Alejandro Magno, en la batalla de Magnesia a manos de la República romana (190 a. C.), el gobernador de Armenia, Artashes, restableció la independencia de Armenia —conocida como Armenia Mayor— y fundó la dinastía Artáxida, (190 a. C.), que perduró hasta el año 1 d. C. 

Al mismo tiempo, el reino de Sofene, al sudoeste de la meseta de Armenia, restableció su independencia bajo Zariadres. 

La zona de Armenia Menor, al noroeste de la meseta, permaneció bajo el control de los reinos de Capadocia y de Ponto, y posteriormente fue anexionada al Imperio romano.



Claro que, si arraigado está el brandy en el alma armenio, no menos antigua es la relación de este pueblo con el tejido de alfombras. Tradicionalmente, desde la antigüedad, las alfombras se usaban en Armenia para cubrir pisos, decorar paredes interiores, sofás, sillas, camas y mesas. Hasta el presente, las alfombras a menudo sirven como velos de entrada, decoración para altares de iglesias y sacristía. El rasgo característico de las alfombras armenias es la variabilidad de sus ornamentos, la cual aumenta con la amplia gama de colores y tintes naturales.

El desarrollo del tejido de alfombras en Armenia era una necesidad urgente, dictada por las condiciones climáticas de todo el altiplano armenio. En realidad, el tipo, tamaño y grosor de la alfombra dependía del clima.

Como señala la Enciclopedia Británica en los siglos VIII-XIV, cuando el tejido de alfombras comenzó a desarrollarse en el Medio Oriente, Armenia era “una de las regiones más productivas”. 

Si los comienzos de Armenia intercalan intermitentes períodos de independencia y autonomía, el resto de la historia del país no cambia la dinámica. 

Las sucesivas invasiones del territorio armenio por parte de asirios, persas, romanos, bizantinos, árabes, turcos selyúcidas, mongoles, turcos otomanos y rusos así lo atestiguan. Resultado de  toda esta turbulenta historia queda la Armenia de hoy, un crisol de ricas culturas propias y ajenas.

BRANDY Y ALFOMBRAS

Probablemente sean dos de los productos más profundamente arraigados en la tradición de Armenia. Sobre el Brandy armenio, hay una curiosa anécdota que lo relaciona con el político británico Winston Churchill. 

Se dice que, a la pregunta sobre el secreto de su longevidad, cuando ya había alcanzado los 89 años, Churchill solía responder: "Nunca llegué tarde al almuerzo, fumé puros habanos y bebí coñac armenio".  

Como sucede con otras citas atribuidas al que fuera Primer Ministro británico, no se sabe si la frase salió o no de su boca…pero ahí queda. 

En todo caso, podría ser que  Churchill se aficionará a esta bebida después de que Stalin se lo sirviera en la histórica Conferencia de Yalta, en 1943.​​



Kim Kardashian. Modelo y empresaria estadounidense, las raíces armenias de Kim también se remontan a sus abuelos. Para 2015, el año en que se conmemoró el centenario del genocidio, Kim Kardashian viajó a Armenia, depositó una ofrenda floral a los pies del monumento de los sacrificados y conoció a las personalidades del gobierno, con las que ha continuado en contacto.

André Agassi. El padre de este célebre tenista era hijo de armenios. El apellido de la familia era originalmente agassiano, pero un antepasado lo cambió a Agassi para evitar la persecución.

Charles Aznavour. Recientemente fallecido, este cantante, compositor y actor francés quizás sea uno de los personajes célebres más comprometidos con el pasado y presente de Armenia. Su madre fue superviviente del genocidio.

Steve Jobs. Los padres de adopción del fundador de Apple eran de origen armenio, por lo que siempre ha estado muy vinculado con Armenia.          

El 24 de abril de 2015, cuando se conmemoro el centenario del genocidio armenio, Apple presentó su Apple Watch



LA DIASPORA ARMENIA

Fue en el año 1915, cuando el Gobierno otomano ordenó la deportación de los armenios, una comunidad cristiana, a los desiertos de Siria. En la persecución que siguió murieron entre 1 millón y 1,5 millones de personas. 

Otras muchas huyeron, motivo por el cual hay unos 5 millones de personas con sangre otomana repartidas por el mundo, principalmente en Rusia, EE UU y Francia. 

A continuación, cinco personajes que tienen en común ese pasado doloroso de sus ancestros y, también, su deseo personal de revivir las raíces:

Cher. Cherilyn Sarkisian. Sus abuelos huyeron de Armenia durante el genocidio. Tras viajar a Armenia, en 1993, durante la guerra con Azerbaiyán y como parte de una misión humanitaria, la actriz y cantante se convirtió en una activista de la causa armenia a través de los medios de comunicación y las redes sociales