MUY PERSONAL CON ROCÍO MUÑOZ-COBO

Escrito el 15/02/2022
David V. Castro

DW: ¿Quién es Rocío Muñoz-Cobo?

Es una señora de 50 años. Es una cosa que me ha costado mucho asumir, pero ya soy consciente de ello (risas). Sobre todo, yo me defino como una persona muy inquieta y pasional, muy movidita, no soy una persona suave ni que pase desapercibida. Siempre estoy inventando, pensando, imaginando, expresando alguna emoción… Agradezco mucho dedicarme a lo que me dedico porque de alguna manera puedo canalizar todas las cosas que me pasan. Me considero una persona buscadora, sobre todo, y estudiante.

DW: Tus comienzos fueron en el reconocido programa El Semáforo, ¿qué recuerdos te trae?

Todo el mundo piensa que empecé en el semáforo. Antes de eso hubo un trabajo muy curioso, y es que fui la azafata de un programa llamado “La tabla redonda”. Un programa dedicado a entes, espíritus, y cosas de otras vidas. Había muchos filósofos, científicos, parapsicólogos… Yo me moría de miedo. Recuerdo que la vez que más miedo pasé (a parte de la primera vez que me puse tacones y entré a un plató de televisión), tuve que llevar una virgen que lloraba sangre. Imagínate, entre los tacones, la virgen que lloraba sangre, y cruzar el plató… Recuerdo que salí de allí diciendo “esto no es para mí”, aunque solo lo pensé durante 3 segundos. Esos fueron mis comienzos y siempre los tendré en mi cabeza.



DW: Has interpretado más de 20 personajes a lo largo de tu carrera, ¿cuál te ha marcado más?

¿Más de 20? ¡Qué maravilla que me lo hayas dicho! El que más me ha marcado y ha cambiado mi vida, no fue la Eva Ríos de “El Comisario” a pesar de que fue el que más popularidad me dio. Fue Lady Macbeth, un personaje que hice en el teatro. Estuve 3 años haciendo MBIG en la Pensión de las Pulgas, y cambió mi vida completamente.

Era otra forma de interpretar, de actuar, de escuchar… Por aquella sala pasaron muchos directores, productores, y compañeros, que a día de hoy todavía me dan trabajo gracias a lo que vieron allí. Para mi fue como el salto cuántico del actor. De repente interpretas otra cosa desde otro sitio. Empecé a entender muchas de las cosas que había estudiado tiempo antes.

Además, tuve la maravillosa suerte de trabajar con fantásticos compañeros, entre todos nos aportábamos mucho, éramos muchos, cambiamos mucho también, estuvimos bastante tiempo… Todo esto me dio la oportunidad de, primero, hacer un recorrido largo con un personaje, escrito por Shakespeare, porque claro, no es lo mismo que hacerlo con otro personaje con menos fondo… Aún a día de hoy sigo descubriendo cosas de Lady Macbeth. De hecho, yo no llevo ningún tatuaje, pero muchas veces he pensado que debería tatuarme “lady” porque fue un antes y un después.



DW: Siguiendo con la pregunta anterior, de todos esos personajes, ¿quién se parece más a Rocío Muñoz-Cobo?

Estoy haciendo un repaso mental y no tengo ni idea. He tenido muchas desequilibradas (risas). Muchas mujeres hipersexuales, que es algo que no trabajo nada porque no me interesa, pero entiendo la forma de pensar y me gustan esos personajes. He tenido muchas mujeres sin herramientas que tampoco se parecen a mi… No recuerdo que ninguna se pareciera a mi, que es algo que agradezco mucho.

Me encanta poder investigar otras cabezas, otras almas, otros corazones, otras formas de pensar… Hice un personaje en “Allí Abajo” pero era una pija repija, y creo que puede ser la más parecida a mi, aunque claramente no sea tan pija. Reconozco que hay algo de mí en todas pero no hay ninguna que se parezca mucho a mí.

DW: ¿Teatro, televisión, o cine?

Esta es la pregunta eterna. Lo primero que te responderé es, ¿para qué elegir si puedo hacer de todo? Incluso dentro del teatro, pudiendo hacer muchos tipos de teatro, muchas posibilidades, y muchos tipos de escenarios. Me gustan mucho las tres, me gusta mucho hacer televisión, que parece que está un poco demonizada, porque yo crecí en la televisión, y me encanta ese mundo, los platós, las cámaras, y la rapidez de la televisión. Si a día de hoy me dices lo que me pide el cuerpo y me apetece, es teatro. Porque el teatro es la madre de todo, y a parte, es adrenalina pura. En el teatro no puedes repetir, no se te puede olvidar el texto, no te puede el director decir “matiza un poco”.

Hay que tirar hacia delante y además se hace una sola vez, delante de muchísima gente que te está mirando, y de repente, como digo yo, somos los únicos que la primera vez que trabajamos tenemos prueba-error, porque ya se está enseñando al público. La televisión y el cine están lavados por la mano del que lo ha montado, del que decide el tiro de cámara, cómo dices la frase, qué frase monta… El teatro está en manos del grupo actoral “Me pongo aquí, me ven aquí, y lo digo de esta manera”.

Es como retomar las riendas de la actuación y lanzarte al vacío. Antes de actuar hay un segundo en el que si me dicen “toma, con esta pastilla te mueres”, yo me la tomaría (risas). Es un momento de vacío absoluto en el que se abre el suelo y tú te caes. Cuando entras en escena, empiezas a hablar, ves a tu compañero, y se te pasa. Los primeros Segundos son demoledores, y es lo que siempre quiero volver a conseguir, es una locura, como si fuese una droga jajaja.

DW: ¿Cómo crees que está cambiando la forma de ver cine con las plataformas digitales?

El cambio más notable es que ahora llegamos a más gente, hay un público más extenso, y hay una posibili - dad de consumir más porque si por un precio cerrado, puedes ver una película cada día de la semana, pues lo haces. En mi casa, por ejemplo, vemos series y películas prácticamente a diario. Sin embargo, a mi hay un tipo de cine que me gusta, que es el de los paisajes, los tempos lentos, donde los entornos forman parte de las historias, que lo hemos perdido completamente.

Parece que si la película es visual ya no se ve igual en la pantalla que tenemos en casa (aunque sea una súper televisión), que en el cine. Ni el sonido del cine, ni la liturgia de entrar con toda la gente a una hora para ver esa película… Creo que estamos empezando a hacer un tipo de películas para las plataformas que se están alejando del tipo de cine que a mi me gusta.



DW: ¿Una película en la que te gustaría haber actuado?

Me hubiera gustado actuar en cualquiera de Almodóvar. A mi Almodóvar me gusta siempre, hasta cuando la gente dice que ha estado más flojo, me sigue gustando. Cualquiera de Fernando León, o cualquiera de Ramón Salazar. No te digo un título porque me fascinan todas. Si me pongo a soñar y tengo la posibilidad de rebobinar el tiempo, hubiese hecho “El jardinero fiel”. Es una película que me vuelve loca, y enlazando con la pregunta anterior, es una película que no tiene nada que ver verla en casa que en el cine.

DW: ¿Qué mensaje dejarías a los jóvenes que quieren dedicarse al mundo de la interpretación?

Que estudien. Mucho. Que vayan al teatro, que vayan al cine, que se documenten, que se formen, que vayan a terapia, que vayan al gimnasio, que tengan un profesor de voz, que hagan yoga, que tengan alguien que les enseñe a respirar, que mediten… Si se han pensado que actuar es otra cosa, están muy equivocados. Actuar es esto y más. Hay que ser como ninjas, preparados para que en cualquier momento te digan “vas a hacer un rodaje en x lugar, con x condiciones físicas duras, durante x tiempo”.

 La gente que piensa que actuar es el photocall y la alfombra roja (que también), están muy confundidos, eso es solo un 10%. Yo soy profesora en varias escuelas, estudié mucho (y lo sigo haciendo), ya que no hay cosa que me guste más a que venga un maestro nuevo a aprender de él. Siempre digo lo mismo, hay que estudiar mucho, todo el rato, hasta el final. A saco.

PREGUNTAS CORTAS

-Plato favorito: La pasta, y no puedo comerla. Todo un drama. Por tanto, me quedo con el sushi.

-Ciudad preferida: Nueva York. Estoy deseando volver.

-Tu color: Negro o blanco.

-Película: Eva al desnudo, El Crepúsculo De Los Dioses, y El jardinero fiel.

-Cantantes y/o grupos musicales: Muchos. Mi lista de Spotify es muy variada. Al último que he escuchado es a C. Tangana.

-Personajes históricos que admiras: Madame Curie.

-Algún político al que admires: José Mujica.