JOSÉ ANTONIO CHECA: BAILARÍN CLÁSICO

Escrito el 15/02/2022
David V. Castro

¿Cómo fueron tus comienzos como bailarín?, ¿por qué bailarín clásico?

Desde que tengo uso de razón, la danza ha estado en mi vida. Mi hermana era bailarina de danza española y ella fue mi inspiración. Siendo muy pequeño imitaba los bailes que ella hacía, reproducía sus videos y trataba de seguirlos sin tener noción de lo que estaba haciendo pero siendo consciente de que la danza era lo que más amaba. Comencé a dar mis primeros pasos en la escuela donde iba mi hermana y todo sucedió de forma fortuita. En ese momento, realizaba estudios mayoritariamente de danza española.

Pronto, me presenté al concurso de jóvenes talentos “Veo Veo” de Teresa Rabal y me dieron una beca para estudiar ballet clásico en el Centro de danza Karen Taft con Tatiana Stepanova. Fue un gran cambio, mi profesora era una persona con una gran instrucción de ballet clásico que recibió en Ucrania y en Rusia. Ella era una amante del ballet. Su conocimiento y su saber hicieron que este arte se convirtiera en mi vida y pronto descubrí que era el camino que quería elegir.

¿Cuántos años llevas con esta profesión?

Realmente toda mi vida, pero profesionalmente 20 años.

El ballet es muy sacrificado, ¿son muchas horas de ensayos?, ¿tenéis que llevar alguna dieta especial?

El ballet es una disciplina muy dura pero no la cambiaría por nada. Se requieren 10 años de estudios para conseguir ser un bailarín profesional. Se debe comenzar el aprendizaje con 10 años y se debería terminar con 18 años. Posteriormente, comienza la carrera de un bailarín profesional que, si todo va bien, suele ser hasta los 35-38 años. Además, un bailarín de ballet necesita de varias disciplinas que engloban la danza clásica para forjar su formación.

Estas son la técnica de varones para los hombres, técnica de puntas para las bailarinas, danzas de carácter que son danzas tradicionales de diferentes nacionalidades estilizadas al ballet clásico, que sirven para poder interpretar los grandes ballets de repertorio clásico, además de clases de danzas históricas como el minueto y técnica de pas de deux que sería la técnica específica de danza en pareja. 

Suele haber clases de refuerzo como acondicionamiento físico aplicado a los bailarines, Pilates, Progressing Ballet Technique o flexibilidad. Olvidaba los ensayos de los fragmentos o ballets que se estén tratando de representar. La formación de un bailarín necesita de unas 30 horas semanales para realizarlo de forma profesional. Cuando se baila en una compañía como bailarín y no como estudiante, la carga lectiva disminuye, pero la carga de ensayos aumenta. Suele ser como una jornada partida.

Los bailarines tenemos una clase de ballet diaria que comienza a las 9:30 que suele ser de una hora y media. Posteriormente, hay 15 minutos de descanso y después comienza la jornada de ensayos que se extiende hasta las 14:00. Suele haber 5 minutos de descanso cada 50 minutos. Se para una hora para comer.

Y volvemos a ir a la sala de ensayos hasta las 19:00. Los días que no hay espectáculo descansamos, pero los que si hay, son 2 horas más de danza. En mi situación personal, nunca he tenido que hacer ningún tipo de dieta especial para ser bailarín. Aunque el ballet es un arte, un bailarín es además un atleta y, como en cualquier deporte de élite, se debe llevar una vida saludable.

Una dieta rica es clave para alargar nuestra vida profesional y evitar lesiones. Mi recomendación es mantener hábitos saludables. Nuestra dieta mediterránea es una valiosa herencia cultural y además nos ayuda a tener un estilo de vida equilibrado y es, ese equilibrio, lo que un bailarín necesita. Con la cantidad de horas que se requieren para realizar esta profesión, la alimentación es imprescindible y nunca se deben hacer dietas que no te haya recomendado un profesional. La profesión de un bailarín es muy dura y quizá desde fuera no se sepa lo que se requiere para ser un bailarín, pero cuando lo amas, no se te hace tan duro y lo disfrutas. Si pudiera dar un paso atrás, repetiría este camino sin dudarlo una y mil veces.



Para ser un buen bailarín, ¿tiene que ver, la constitución del cuerpo, ser creativo o nacer con la pasión del baile dentro?

Para ser un buen bailarín se necesitan varios factores. La parte estética es un componente importante e innegable, pero, además de eso, una persona que tenga condiciones físicas y facilidades motoras tendrá más facilidad a la hora de ejecutar ballet que otra que tenga unas condiciones físicas limitadas con muy poca flexibilidad, que no tenga sentido del ritmo ni de la coordinación, con articulaciones poco móviles, etc. Para mí un artista nace, no se hace. En este sentido, este es un factor muy relevante ya que la parte creativa e ingeniosa se puede desarrollar y guiar, pero suele nacer con el individuo. Es algo que hace que tus ojos se vayan a un bailarín cuando hay varios en escena y que quizá no sea únicamente por su técnica, sino por ese ángel o esa luz que desprende. Eso no se aprende. Y por supuesto para ser un buen bailarín hacen falta horas y horas de trabajo, de repetición, de caídas, de momentos duros, de momentos felices, de éxitos y de no tirar la toalla nunca. De levantarse y seguir.  

Puede que hoy o mañana o la semana que viene no consigas lo que te propones, pero el trabajo y el esfuerzo da sus frutos y la recompensa está ahí siempre. 



¿Tienes tiempo para ti? ¿Tienes algún hobby?

Si, tengo tiempo para mí. Es verdad que el ballet, como no puede ser de otra forma, ocupa gran parte de mi vida, pero soy una persona con muchas inquietudes a la que le gusta el cine, el teatro, los museos y el arte en general. Tengo mucho interés por viajar. Gracias a mi profesión conozco muchas zonas del mundo, pero me gustaría conocer muchas más. Viajar creo que es algo muy enriquecedor. Además, me considero una persona deseosa de aprender. En mi campo trato de estar al día, leer todos los artículos relacionados con la situación actual. Cuando tuve que realizar mi Trabajo Fin de Estudios en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila en Madrid, tuve que leer biografías en ruso y en inglés sobre maestros y bailarines de la técnica masculina del ballet, fue realmente interesante. 

¿Por qué tuviste que salir fuera de España para poder ser bailarín profesional?

En España hay pocas salidas para esta profesión. Actualmente, solo existe una compañía estable de ballet clásico. En Europa, cada país europeo tiene varias compañías repartidas en la geografía de su país. Me gustaría que España tuviera más compañías de danza clásica, ya que hay grandes maestros, grandes bailarines y maravillosas infraestructuras. Salí de España gracias al apoyo de mi familia y al consejo de mi profesora. Ella quería que yo me formara en la Academia Vaganova de San Petersburgo, que está considerada la institución más importante del mundo para estudiar ballet clásico. Habló con mis padres, ella dijo que veía algo en mí, trabajó incansablemente conmigo y pronto fui aceptado en dicha Academia. Éramos conscientes de la dificultad existente y tuve que irme si quería dedicarme a esto. Más tarde, conseguí convertirme en solista del Teatro Mikhailovsky de San Petersburgo. Mi sueño se había cumplido con la ayuda de mi familia y de mi profesora. 



¿Cuál es tu objetivo principal de las escuelas que tienes?

Mi objetivo es emular lo que yo viví en el extranjero. Quiero que JacBallet se convierta en una escuela de élite en España, que sea el centro referente al que los jóvenes bailarines y bailarinas quieren ir para formarse y para ser bailarines profesionales de ballet clásico. Estoy muy orgulloso y agradecido del camino que estamos construyendo, me he rodeado de un equipo docente y administrativo de grandes profesionales que crean un ambiente de trabajo saludable, profesional y con unas metas claras. 

¿Cómo animarías a los jóvenes que aún no conocen el arte y la profesión de bailarín?

Animo a todo el mundo a practicar ballet. Además de ser un arte maravilloso que fomenta un gran conocimiento intelectual sobre las artes en general pero específicamente sobre la música, la historia, la pintura, etc., es una forma de danza que desarrolla el control total y absoluto del cuerpo. El ballet requiere esfuerzo y superación.

Ayuda al desarrollo de la psicomotricidad, a la agilidad y a la coordinación corporal, favorece la concentración y enseña el valor de la disciplina, corrige malas posturas, colabora en el desarrollo muscular, mejora el equilibrio y los reflejos, aumenta la resistencia física y además desarrolla el ritmo. Por otro lado, el ballet potencia la creatividad que es algo muy positivo para el desarrollo humano. También fomenta el trabajo en equipo, esto genera vínculos que a su vez desarrollan la empatía y la responsabilidad.

Para mí todos estos valores, te acompañan toda la vida seas bailarín profesional o únicamente hagas ballet como una afición. Son valores muy positivos que hacen que seas una persona organizada, metódica, responsable y disciplinada. Además, el ballet consigue que cuando lo practicas, te evadas de todo lo que te preocupa y pongas toda tu atención en lo que estás realizando. Nunca es tarde para hacer ballet, se puede uno iniciar a cualquier edad. Lo recomiendo totalmente.