INFLUYENTES: CARMEN ÁLVAREZ

Escrito el 15/12/2021
David V. Castro


 

¿Cómo describiría una amiga a Carmen Álvarez?

Eso habría que preguntárselo a mis amigos. Los amigos siempre nos describen muy por encima de lo que somos porque el amor y la lealtad distorsionan la verdad a nuestro favor. Mis amigos te dirán las cosas buenas de mí, claro, ¡son mis amigos! No cuentan.

- Entonces, dime cómo te definirías tú

Pues eso es más difícil todavía. Si quieres me marco un Ortega y Gasset y te digo aquello de 'yo soy yo y mis circunstancias'. He cambiado muchísimo a lo largo de los años porque la vida es un constante jaleo. Creo que tengo capacidad de adaptación a las dificultades y tesón; soy trabajadora y lo más importante de mi vida es que soy madre e hija. Mis defectos no te los cuento que luego todo se sabe. Soy cristiana, manifiestamente mejorable, pero con todas las dudas y crisis espirituales que he pasado a lo largo de mi vida, creo que Cristo es Dios hecho hombre para salvarnos de nuestros pecados y que resucitó al tercer día para nuestra justificación. Esto no me hace ni mejor ni peor. Es lo que creo firmemente.

¿En qué momento de tu vida decidiste involucrarte más en política y medios de comunicación?

Hace más de veinte años hacía radio y escribía, pero debido a las dichosas circunstancias de Ortega lo tuve que dejar. En la época del ‘procés’, la preocupación por la situación y la necesidad de apoyar a los catalanes no nacionalistas me llevaron a abrir un blog en el que no sólo escribía yo, sino que invitaba a otras personas a escribir. Me daba igual a qué partido votaran, sólo había un fin: la defensa de la unidad de la nación española. De ahí fueron surgiendo cosas.

- Con lo cómoda que puede ser la vida sin necesidad de mojarse, ¿qué te hizo dar el paso a posicionarte públicamente? Con todo lo que eso conlleva…

El detonante fue el ‘procés’, pero el llamado problema catalán sacó a la luz muchas cosas de las que los españoles no éramos conscientes.  España está en un claro y evidente peligro de descomposición, no sólo por Cataluña. Las Vascongadas están perdidas. Allí ya no queda símbolo de la nación española en ningún sitio. Muchas encuestas dicen que a los vascos ya no les interesa el independentismo. Lógico, lo tienen todo y encima un trato fiscal privilegiado. Ya veremos qué pasa cuando Otegui llegue allí al poder.

En Galicia, Feijoo actúa como pobre imitador del PNV; luego está el pancatalanismo… En fin, esto es un desmadre. Estoy convencida de que la más que posible descomposición de España en una confederación de miniestados -idea absurda, pero es lo que se busca- que algunos lo ven como un problema meramente emocional, sería una tragedia en la práctica para todos los españoles, incluso para los nacionalistas periféricos. Si eso sucede, que se despidan de la democracia, de la libertad y de la prosperidad económica. 

Sería imposible. Para sus dirigentes no, claro. Cierta clase política es la que se beneficia de las desgracias que asolan a España: la balcanización y la degradación moral. Es necesario que Sánchez salga de La Moncloa lo antes posible.

Un referente para ti

Santiago Abascal. No es perfecto, pero ha tenido el coraje, la fuerza y la inteligencia de enfrentarse a los que quieren destruir España. Y, por supuesto, ¡Luis Balcarce!

Eres colaboradora de El Quilombo desde que Decisión Radio echó a andar… ¿Qué te parece este proyecto?

Pues me parece una maravilla. Trabajar con Luis Balcarce es divertido y aprendo muchísimo. Creo que usar el humor como arma de destrucción de la estupidez es una forma maravillosa y efectiva para dar la llamada batalla cultural que debe utilizarse más.

-Un mensaje para los lectores de Diplomatic World Magazine

Es imperativo ahora mismo tomar partido por España. Ese es el objetivo, no hay otro.