La felicidad como clave para medir la prosperidad y crecimiento de ciudad

Escrito el 15/03/2022
Mónica Pérez

Los indicadores de felicidad de una ciudad son tan importantes como los de mejora fiscal. La búsqueda de la felicidad es una constante que nos impulsa cada día y quizás el objetivo de encontrarla es la razón por la que nos levantemos cada mañana. Ya Epicuro definía, en el año 341 a.C, a la felicidad como la principal motivación que persigue todo ser humano en su vida.

Para el filósofo, la clave de una vida feliz es conseguir acumular la mayor cantidad de placer mientras se reduce al máximo el dolor. Y la felicidad entendida como base fundamental de la vida hace comprender el motivo por el que cada vez mayor número de empresas incorporen departamentos de felicidad en sus diferentes áreas de negocio y cada vez sean más los empleados que colocan en el top de su lista de prioridades encontrar un trabajo que les haga feliz.



Por todo ello, no es extraño que la felicidad pueda convertirse en un valor a tener en cuenta para medir el crecimiento o prosperidad de una región. En este sentido, el consultor especialista en ordenamiento y gestión urbana del Banco Mundial, Carlos Andrés Bastida, tiene muy claro que la felicidad es un factor esencial a la hora de poder valorar el crecimiento de un país o ciudad.

El también presidente de Knowmadcity holding empresarial, arquitecto de formación, quien define el diseño de ciudades como su profesión y el emprendimiento como estilo de vida, considera que los indicadores de felicidad de una ciudad son tan importantes como los de mejora fiscal, ya que puede ser un factor de atracción de empresas, directivos y particulares para establecerse allí.

Y lo tiene tan claro porque en 2015 desarrolló en Ecuador el ‘Proyecto Nacional para la Planificación de las Ciudades del Buen Vivir’, que presentó en la Conferencia Internacional de Urbanismo Hábitat III de las Naciones Unidas en Quito.



Este informe detalla que la política estratégica se puede medir en base al índice de Felicidad Interna Bruta (FIB), a la imagen del Producto Interior Bruto (PIB), pero introduciendo una variante más en la ecuación: la felicidad.

En concreto, Bastida nos apunta que el FIB tiene en cuenta aspectos como la seguridad ciudadana, el índice per cápita, educación, seguridad en el trabajo y capacidad de oportunidad de negocio. Y recalca que, por ello, en EEUU el índice de felicidad es tan alto, porque “hay una alta oportunidad de negocio y movilidad laboral”, y eso “da felicidad a las personas”.


EL TERREMOTO QUE SACUDIÓ SU VIDA

Este lorquino, que vivió en sus propias carnes el terremoto que asoló su ciudad natal en 2011, reconoce que este suceso le sacudió de forma tanto personal como profesional, ya que cambió el rumbo de su profesión y, sin saberlo, también de lo que iba a ser el devenir de su vida. Desde que participase en la reconstrucción de la ciudad y de servir a particulares y empresas para que los seguros pagasen un justiprecio tras la devastación de muchos edificios, el arquitecto orienta todo su trabajo hacia “el servicio a la gente” y “el diseño de las ciudades”.

“El terremoto motivó el resto de mi carrera”, afirmaba Bastida al destacar que desde ese momento tuvo claro que lo importante eran las ciudades y que había que centrarse en ellas, desde un punto de vista de servicio y de planificación territorial y turística. Así, con estas líneas de acción como bandera, ha trabajado como asesor del ministro de turismo de Ecuador, ha sido el planificador territorial de Islas Galápagos para poner en marcha la primera moratoria hotelera del mundo y actualmente está centrado en conseguir que empresas y organizaciones logren su máximo potencial.

“El terremoto motivó el resto de mi carrera”, afirmaba Bastida al destacar que desde ese momento tuvo claro que lo importante eran las ciudades y que había que centrarse en ellas, desde un punto de vista de servicio y de planificación territorial y turística. Así, con estas líneas de acción como bandera, ha trabajado como asesor del ministro de turismo de Ecuador, ha sido el planificador territorial de Islas Galápagos para poner en marcha la primera moratoria hotelera del mundo y actualmente está centrado en conseguir que empresas y organizaciones logren su máximo potencial.