LUCHA CONTRA EL SIDA

Escrito el 15/12/2021
Mónica Pérez


Los efectos colaterales de la pandemia: los diagnósticos y el inicio de los tratamientos del VIH “caen de forma drástica”

El pasado 1 de diciembre se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, como se viene celebrando cada año desde 1988.  Desde entonces, el virus del VIH se ha cobrado la vida de 35 millones de personas en todo el planeta y, pese a los buenos datos recabados cada año, que apuntan a un descenso en el número de casos y una reducción de la mortalidad, la pandemia actual de SARS-CoV-2 está lastrando el optimismo, debido a que el diagnóstico de nuevos casos se está reduciendo en gran medida por la deriva de los especialistas de detección de VIH a la detección de Covid-19.

Así lo destaca el primer informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA), que además subraya que desde que se declararon los primeros casos de VIH, hace más de 35 años, 78 millones de personas han contraído el virus. 

La buena noticia que subraya dicho informe de ralentización en el ritmo en el que se van produciendo las nuevas infecciones por el VIH, se ve ensombrecida por el hecho de que, debido a la urgencia o el establecimiento de prioridades, la pandemia de coronavirus está retrasando de forma considerable el diagnóstico de nuevos casos de VIH.

El informe recalca que los confinamientos y otras restricciones han provocado “caídas pronunciadas en los diagnósticos del VIH, las derivas a los servicios de atención sanitaria y el inicio de los tratamientos para el VIH”. Todo ello debido a que un total de 28.000 profesionales sanitarios de la comunidad del VIH pasaron de realizar pruebas de sida a ocuparse de las pruebas de detección de coronavirus.

Otra de las paradojas que arroja el informe es que pese a que el tratamiento del VIH había aumentado enormemente en los últimos 20 años, 27,4 millones de los 37,7 millones de personas que vivían con el VIH ya estaban en tratamiento en 2020, las brechas en la prestación de servicios son mucho mayores para los niños que para los adultos. 

De este modo, en 2020, unos 800 000 niños con VIH de entre 0 y 14 años no recibían tratamiento, y la cobertura de este tratamiento fue del 74 % para adultos, pero solo del 54 % para niños en 2020. 

En este sentido, ONUSIDA concluye apelando al gran reto actual de poder hacer pruebas diagnósticas en mitad de esta pandemia y, sobre todo, poder hacérselas a muchos niños a los que no se les realizaron las pruebas del VIH al nacer, por lo que a día de hoy desconocen su estado serológico.