AUTOCONFIANZA ¡CONSIGUE LO QUE TE PROPONES!

Escrito el 15/12/2021
Fernando Maugán


Si a alguien le dices que no va a poder conseguir sus objetivos, que no vale, que no va a llegar; esa persona no llegará y no alcanzará nunca sus metas

Por el contrario, si a alguien le dices lucha, esfuérzate, tú puedes lograrlo y si te caes levántate y continua; esa persona se esforzará y luchará hasta conseguirlo y vencerá todas las adversidades. Es lo que en pedagogía y psicología se conoce como el Efecto Pigmalión. 

Existe una responsabilidad ineludible en todos nosotros en cómo hablamos a los demás y en cómo les motivamos, algo que es especialmente importante en los que hemos sido padres y somos profesores o educadores. Las palabras tienen un poder más grande de lo que imaginamos. 


Tenemos la opción de cortar alas o darlas a quien las necesita

Podemos hablar del miedo, de la incertidumbre o empujar a los demás a que confíen en sus posibilidades y en sus fuerzas, empujándoles hacia nuevas metas que creían inconquistables. Ese es el gran poder que tenemos los docentes, nuestros alumnos ponen en nuestras manos su confianza y nosotros no podemos traicionarla. 

Algunos dirán que ser listo, creativo o innovador son condiciones con las que se nace; pero uno puede hacerse listo, creativo y muy innovador en base al esfuerzo, el trabajo y la confianza. Ese es el poder de la mente y en los colegios y universidades deberíamos contactar más con las mentes de nuestros alumnos. Lo importante no es transmitirles muchos conocimientos, sino enseñarles cómo pueden alcanzar a dominar esos conocimientos. 

El refuerzo positivo puede conseguir mucho del alumno. Pero no se trata de aplaudirles todo, de decirles que no hace falta que hagan nada y que tienen el aprobado antes de hacer el examen, sino de inculcarles el esfuerzo, la pasión por hacer las cosas y por aprender hasta lograr resultados sobresalientes.  

Como docente no hay mayor recompensa que ver cómo ese alumno que se creía al principio mediocre aprende a creer en si mismo, hasta que al final llega a decirte: nunca creí que podía llegar a hacer un trabajo tan bueno, una exposición tan coherente o un trabajo tan notable. 

Este el verdadero trabajo del profesor, ya sea en un colegio o una universidad, y no volcarse única y exclusivamente con los alumnos que demuestran su brillantez desde el primer día, olvidando que lo importante es que el último día de clase la mayoría haya logrado resultados brillantes.