Historia de Bulgaria

Escrito el 15/04/2022
DW Magazine

Comienzos

Las investigaciones mayoritarias confirman vida humana desde la época del paleolítico superior (40 000 a.C.). A su vez, excavaciones en Mursalevo, en el oeste, revelan una planificación urbana que aproximadamente puede remontarse a 8000 años. La quema de trigo y cebada aportan pruebas de una actividad agrícola temprana. Las culturas calcolíticas se desarrollaron durante el cuarto milenio a.C.; el Museo Arqueológico de Varma cuenta con una colección de objetos de este período, que incluye las que quizá sean las primeras joyas de oro de la historia de la humanidad.



Los tracios

En lo que conocemos actualmente como Bulgaria se asentaron varias tribus indoeuropeas, los tracios, que se ganaron la fama por su beligerancia, y cuyos primeros asentamientos se establecieron en cuevas y junto a manantiales ‘sagrados’. Posteriormente construyeron poblados más permanentes con fortalezas elevadas. Heródoto los describió como “el pueblo más numeroso del mundo después del indio”. Si hubiesen estado más unidos lo hubiesen dominado todo. Los más poderosos eran los serdi de la zona de Sofía, los getas de la región del Danubio y los odrisios de la región de los Ródope. Las distintas tribus se enfrentaban entre sí, pero compartían muchas cosas como cultura, habla y ritos religiosos. Eran fuertes guerreros y jinetes, cosa que demuestran las colecciones de armas encontradas. El historiador del s. II a.C. Polibio describió las continuas guerras entre los tracios y los colonos griegos en Bizancio (más tarde Constantinopla y luego Estambul). Los tracios eran artistas y comerciaban con joyas, cobre y oro. En las excavaciones cerca de Kazanlâk se encontró la extraordinaria máscara funeraria de oro de un rey tracio. No obstante, ante la falta de registros escritos, la historia y cultura tracias aún son un misterio. Como la historia tracia se conoce principalmente por fuentes griegas, los académicos griegos solían “helenizar” los logros tracios. Entre los restos tracios más notorios hay tumbas datadas hacia el 4000 a.C. (Museo Arqueológico de Varna) y varios túmulos funerarios hallados en los alrededores de Kazanlâk y Shipka.

Griegos, macedonios y romanos

Los comerciantes griegos fundaron puertos en el mar Negro como Apolonia Póntica por joyas y productos de metal tracios. Los griegos influenciaron en la religión, el arte y la cultura balcánicas y el idioma búlgaro mantiene muchas palabras griegas y topónimos. Después del 46 d.C., Bulgaria se dividió en las provincias de Tracia, en el sur, y Moesia, en el norte. Fortificaciones romanas se alzaron en muchas de las ciudades importantes tracias y griegas del Danubio, como en Ruse y Bononia (Vidin), y en Deultum (Burgas), en la costa del mar Negro.

Bizancio y los protobúlgaros

En el 330 el emperador romano Constantino el Grande fundó Constantinopla (actual Estambul) en la antigua Bizancio, que se convirtió en la capital del Imperio romano de Oriente, con otro emperador que gobernaba en Roma. Bulgaria (y gran parte del territorio balcano) pasaron a formar parte de la mitad oriental del imperio.

Durante el mandato de Justiniano el Grande en el s. VI, Bulgaria se mantuvo relativamente estable, y se construyeron grandes estructuras como la original iglesia de Santa Sofía en la capital. No obstante, los eslavos, ávaros, y protobúlgaros amenazaban cada vez más a los bizantinos de los Balcanes.

Siguieron períodos de conflictos sanguinarios y calma tensa entre Bizancio y los protobúlgaros. El kan Krum “el Terrible” [803-814] expandió despiadadamente el imperio y sitió Constantinopla después de que los bizantinos arrasaran Pliska; en adelante utilizaría el cráneo del emperador rival Nicéforo, finalmente derrotado, como vasija para beber. Boris demostró mayor visión política al proteger a los discípulos perseguidos de dos misioneros bizantinos, Kiril y Metodii (Cirilo y Metodio), que en el 855 se dirigieron a convertir a los eslavos de Moravia (hoy Eslovaquia) a la ortodoxia, concibiendo un lenguaje litúrgico comprensible (antiguo eslavo eclesiástico). 

El yugo turco

Después de 1362 los turcos otomanos llegaron en masa al norte de los Balcanes y, en 30 años, se apoderaron de Bulgaria, lo que se prolongaría durante cinco siglos. Pese a algunas representaciones halagüeñas de la vida bajo el control de los turcos, estos consideraban a los no musulmanes ciudadanos de segunda, de manera que muchos búlgaros estaban privados de los derechos más básicos. Los aristócratas otomanos vivían en las ciudades, y los búlgaros, en las montañas y pueblos. Los haidouks (rebeldes armados) lucharon contra los invasores desde las montañas. 

Renacimiento Nacional

Los monasterios que habían preservado la cultura e historia búlgaras desataron el Renacimiento Nacional de los ss. XVIII y XIX. Este despertar coincidió con un sentimentalismo similar del concepto Estado-nación en Europa occidental, influenciado por el monje Paisii Hilendarski, que debe su nombre al tiempo que pasó en el monasterio griego de Hilandar, situado en el monte Athos y auspiciado por Serbia. Los comerciantes búlgaros construyeron grandes mansiones y otros edificios según el estilo del Renacimiento Nacional. Los ebanistas de Tryavna y los pintores de Samokov desarrollaron un especial estilo búlgaro con sus diseños. El arte, la música y la literatura búlgaras también florecieron y se abrieron escuelas de búlgaro. 

En las ciudades y pueblos las chitalishta (salas de lectura) facilitaban un foro comunitario para actividades culturales y sociales y políticas. El reconocimiento turco de la Iglesia ortodoxa búlgara autónoma llegó en 1870.

Revolución y libertad

El Levantamiento de Abril de 1876 en Koprivshtitsa llegó tras una larga planificación de revolucionarios como Georgi Rakovski, Hristo Botev y el gran héroe búlgaro, Vasil Levski. Los turcos masacraron a 30 000 civiles búlgaros, arrasaron un sinnúmero de pueblos y saquearon cientos más. Europa occidental se indignó y Rusia esgrimió la masacre para declarar la guerra a Turquía en 1877. Unos 200 000 soldados rusos murieron por la libertad de Bulgaria, conforme el Ejército ruso (y los voluntarios búlgaros) aplastaban a los turcos. Con los rusos a solo 50 km de Estambul, los otomanos se rindieron. En virtud del Tratado de San Stefano, firmado el 3 de marzo de 1878, Turquía finalmente reconoció la autonomía de Bulgaria y le cedió el 60% de los Balcanes.

El nacimiento del Estado

El 16 de abril de 1879, la nueva Asamblea Nacional de Bulgaria promulgó su primera Constitución en Veliko Târnovo. El 26 de junio, el príncipe Alejandro de Battenberg fue elegido jefe de Estado. El 6 de septiembre de 1885 el principado de Bulgaria y Rumelia oriental este se reunificaron tras un pacífico golpe de Estado. Las potencias de Europa central se enfurecieron ante el quebrantamiento del Tratado de Berlín y las tropas turcas se agruparon para la guerra.

La guerra y sus descontentos

La abdicación forzada de Alejandro en 1886 llevó al príncipe (más tarde rey) Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha al poder. El primer ministro Stefan Stambolov ayudó a acelerar el desarrollo económico, y se fundaron dos importantes partidos políticos: los socialdemócratas (predecesores de los comunistas), y la Unión Agraria. En 1908, el rey Fernando I se aprovechó de la revuelta de los Jóvenes Turcos para declararse totalmente independiente de Turquía. Tras una década de guerra de guerrillas contra los turcos en Macedonia y Grecia, Montenegro, Bulgaria, Grecia y Serbia se unieron en 1912. En la Primera Guerra de los Balcanes, las tropas serbias barrieron Macedonia y las fuerzas navales griegas repelieron los refuerzos turcos. La infantería búlgara sufrió la peor parte del contraataque turco; ello y la obsesión búlgara con Macedonia hicieron que una contrariada Bulgaria atacara a sus aliados (la Segunda Guerra de los Balcanes) en 1913. Rápidamente derrotada, Bulgaria perdió el territorio que tanto le había costado ganar y Turquía recuperó Adrianópolis (actual Edirne).

Como era de esperar, en 1915 Bulgaria se unió a las potencias centrales (incluida, irónicamente, Turquía). Los soldados búlgaros pasaron los años siguientes observando muy de cerca a las tropas aliadas en el frente de Salónica (actual frontera entre Macedonia y Grecia). En 1918 las políticas progermánicas de Fernando provocaron su abdicación, sustituido por su hijo Boris III. El Tratado de Neuilly-sur-Seine de 1919 concedía la Tracia egea a Grecia y el sur de Dobrudzha a Rumanía. Bulgaria también fue humillada con indemnizaciones de guerra, lo que incitó la agitación social y política. 

II Guerra Mundial Bulgaria

se declaró neutral al comenzar la II Guerra Mundial. No obstante, las amenazantes tropas alemanas avanzaron hacia Grecia en masa por el Danubio y Hitler ofreció Macedonia para tentar a Bulgaria, quien, de nuevo, se unió al bando perdedor.

El 28 de agosto de 1943, una semana después de conocer a Hitler, el zar Boris III murió, y su joven hijo, el zar Simeón II, le sustituyó. Ataques aéreos de los aliados en el invierno de 1943-1944 destrozaron Sofía y otras ciudades búlgaras. Un Gobierno de coalición buscó la paz sin conseguirlo, llevando a Rusia a invadir. El 9 de septiembre de 1944 la resistencia coaliada en parte comunista, el Frente Patriótico, se hizo con el poder. Incluso antes del final de la guerra, los tribunales populares vieron a miles de seguidores “fascistas-monárquicos” encarcelados y ejecutados.

Bulgaria roja

Tras la victoria de El Frente Patriótico en noviembre de 1945, los comunistas se hicieron con la nueva Asamblea Nacional. La Constitución de estilo soviético del líder Georgi Dimitrov declaró la República Popular de Bulgaria el 15 de septiembre de 1946. La familia real fue exiliada. El sucesor de Dimitrov, Vâlko Chervenkov, fue apodado “Pequeño Stalin”. La dictadura de Todor Zhivkov (1954-1989) fue una época de prosperidad con la protección soviética. Bulgaria recibió petróleo y electricidad barata, además de exportar y firmar contratos con el Bloque del Este y los estados del Movimiento de Países No Alineados. 

Transición

En 1989 la perestroika llegó a Bulgaria. El 10 de noviembre un golpe dentro del Partido Comunista expulsó a Zhivkov y el partido convocó elecciones. La Unión de Fuerzas Democráticas (la oposición), no logró arrebatar el poder al BSP en las elecciones parlamentarias de junio de 1990, por lo que Bulgaria fue el primer Estado exsoviético en resucitar a los comunistas.

Hubo cambios frecuentes en el Gobierno, pero el poder y la riqueza se concentraban en los nuevos ricos, guardaespaldas, y antiguos espías. En la década de 1990 hubo varias manifestaciones ante los fracasos del Gobierno. En 1997, el primer ministro Iván Kostov prometió combatir la delincuencia y la corrupción y atraer inversiones, aunque hacerlo mientras emprendía importantes reformas impuestas por la OTAN y la UE era difícil. En el 2001 los búlgaros eligieron como primer ministro a su rey exiliado. Simeón de Sajonia Coburgo Gotha había formado el Movimiento Nacional Simeón II (MNSII) dos meses antes. La coalición la completaba el Movimiento para los Derechos y las Libertades, partido étnico turco del empresario Ahmed Dogan, y prometía prosperidad económica y la adhesión a la OTAN y a la UE.

Bulgaria se unió a la OTAN en el 2004 y a la UE en el 2007. Los años posteriores vinieron acompañados de más agitación política, con una crisis bancaria y violentas protestas contra la clase política. La pérdida de confianza en el primer ministro Plamen Oresharski hizo caer a su gobierno en julio del 2014. Esto provocó la vuelta al poder de Boyko Borisov, que había dimitido en febrero del 2013, esta vez gracias a un Gobierno de coalición, en noviembre del 2014. El actual presidente de Bulgaria es Rumen Radev, desde el 22 de enero de 2017.