HISTORIA DE TÚNEZ

Escrito el 15/02/2022
David V. Castro

En este artículo haremos un recorrido a lo largo de toda la historia de Túnez, desde el 814 a.C. hasta la actualidad. Lo que ahora conocemos como Túnez formó parte del territorio de Cartago. Los comerciantes fenicios fundaron aquí la moderna ciudad de Cartago en el 814 a.C. al noreste de la actual Túnez. Durante los siglos posteriores, pasó a ser centro de un potente imperio que abarcaba la mayor parte del norte de África, la parte meridional de la península Ibérica, Cerdeña y algunas zonas de Sicilia. A principios del 264 a.C. Cartago entró en guerra con Roma, lo que conocemos como las Guerras Púnicas. En la tercera de ellas, Roma venció a los cartagineses y destruyó su capital.  

Del siglo II a.C. al V d.C. la mayor parte de la región que hoy constituye Túnez, fue parte de la provincia romana llamada África. Durante este último siglo, la tribu germánica de los vándalos cruzó el Mediterráneo después de haber atravesado la península Ibérica y se hizo con el control de la provincia. Tras un siglo de gobierno vándalo, la región fue conquistada por el Imperio bizantino gracias al general Belisario. En el siglo VII, la región del Magreb fue ocupada por los árabes, que introdujeron el islam. Su presencia se mantuvo hasta principios del XVI. A lo largo de esta era, se sucedieron distintas dinastías en el poder, entre las que destacaron la de los aglabíes (800- 909), los fatimíes (909-973), y los ziríes (siglo X). En la última fase del siglo XII, los normandos dirigidos por el rey siciliano Roger II, ocuparon algunos puntos costeros importantes. 



La supremacía política árabe tocó a su fin a principios del siglo XV. En 1534, el pirata Barbarroja ocupó la ciudad de Túnez, pero fue expulsado por las fuerzas del emperador español Carlos I (V del Sacro Imperio Romano) en el año siguiente. La dominación española de Túnez fue breve, y en 1574, el Imperio otomano se hizo con la hegemonía de la región. La piratería fue una actividad que consiguió su florecimiento bajo los auspicios de la dinastía de los Husain. A finales del siglo XVII y principios del XVIII, un gran número de estados mediterráneos pagaban tributos de forma regular al gobierno tunecino para proteger de posibles ataques a sus flotas en el Mediterráneo. Esta situación cambió a comienzos del siglo XIX cuando se acabó con las bases corsarias de Túnez y de otras situadas a lo largo de la llamada costa de Berbería, al norte de África.

Como resultado de la pérdida de los ingresos procedentes de los actos de piratería, el gobierno de Túnez se vio envuelto en enormes deudas, a las que contribuyeron las incontroladas extravagancias personales de los beys y los gastos para sofocar las revueltas internas. Los principales acreedores de Túnez fueron Francia y Gran Bretaña. En 1830, Francia conquistó Argelia. Posteriormente Francia permitió a Gran Bretaña ocupar la isla de Chipre a cambio de ver reconocidos sus intereses en Túnez. En 1881, el ejército francés ocupó el país con el fin de subyugar a las tribus que dificultaban la presencia francesa en Argelia. 

Protectorado francés

La presencia francesa en Túnez trajo una serie de importantes cambios sociales y políticos. Tras 1884, un general francés residente en el país gobernaría en nombre del bey. Numerosos colonos llegaron a la región costera septentrional ocupando los principales cargos administrativos y controlando las más destacadas actividades económicas, al tiempo que ejercían una fuerte influencia cultural. 

A principios de la década de 1900, la amplia difusión en Túnez de los ideales democráticos europeos permitió la aparición de los Jóvenes Tunecinos, un movimiento que demandaba la independencia del país. Tras meses de lucha, las fuerzas aliadas inmovilizaron a los alemanes en la península del Cabo Bon, y el 12 de mayo de 1943 capitularon, lo que supuso la derrota de las potencias del Eje en el norte de África.

El 15 de mayo, los aliados transfirieron el control de Túnez a la Francia liberada. En 1945, Francia obligó a Burguiba a refugiarse en El Cairo y al año siguiente, se establecía en Túnez un régimen semiautónomo asociado a la Unión Francesa. En 1951 Francia, en respuesta a este resurgimiento nacionalista, amplió el número de cargos administrativos y servicios civiles para los tunecinos.



Resistencia a Francia

Las revueltas contra los franceses fueron muy violentas a finales de julio de 1954. El 31 de julio, el primer ministro francés Pierre Mendès-France, viajó a Túnez con la intención de llegar a acuerdos para establecer la paz. Para ello prometió ampliar la autonomía interna, estableciendo un gobierno compuesto por tunecinos. Esta propuesta fue aceptable para los líderes nacionalistas, en especial para Burguiba, y así se suspendieron las revueltas populares. Francia, mantuvo el control de la política exterior y defensa del país. Muchos nacionalistas se opusieron a este nuevo régimen y presionaron para tener una mayor independencia de Francia.

El 25 de marzo de ese mismo año se celebraron las primeras elecciones legislativas de la historia del país, en las que el Partido Neo-Destur obtuvo la victoria. El 8 de abril, Burguiba era elegido presidente de la primera Asamblea Nacional. La Asamblea adoptó una Constitución que transfería a la misma el poder legislativo ejercido hasta entonces por el bey. El 12 de noviembre de 1956 Túnez fue admitida como miembro de las Naciones Unidas. El 5 de mayo de 1957, el Partido Neo-Destur volvía a demostrar su fuerza política al obtener casi el 90% de los votos escrutados en las elecciones municipales. En estos comicios, las mujeres votaron por primera vez.

República

El 25 de julio de 1957, la Asamblea Nacional echó abajo los últimos vestigios de la monarquía deponiendo al bey, proclamando la República y eligiendo a Burguiba como presidente; el 5 de agosto, todas las propiedades y fondos monetarios del bey eran confiscados por el gobierno para sufragar parte de la deuda interna estimada en 3.840.000 dólares.

Las relaciones con Francia se deterioraron durante el verano siguiente y el otoño de 1957, como resultado de los enfrentamientos que tuvieron lugar entre las tropas tunecinas y francesas, a lo largo de la frontera con Argelia, iniciados cuando las tropas francesas cruzaron la frontera tunecina en persecución de nacionalistas argelinos. Poco después ambos países se retiraron a las posiciones tomadas antes de que estallara el conflicto iniciando las negociaciones que concluyeron con la salida de Francia de Bizerta en octubre de 1963. 

Mundo árabe

Durante 1963 y 1964 Túnez desarrolló una postura de cooperación económica y política con los restantes países del norte de África. Los enfrentamientos fronterizos con Argelia se dieron por finalizados y se fijó un marco de cooperación técnica. Túnez comenzó a estrechar lazos con otros países  árabes, especialmente con Egipto. En mayo de 1964, la Asamblea Nacional decretó la expropiación de todas las tierras de propiedad extranjera, en concreto de unas 300.000 hectáreas pertenecientes a familias francesas. Durante las elecciones de noviembre de 1964 el programa de socialismo tunecino fue adoptado por el Partido Socialista Desturiano. En abril de 1965 las fuertes relaciones con el mundo árabe se deterioraron cuando Burguiba propuso un acuerdo entre los estados árabes e Israel sobre la resolución de las Naciones Unidas de 1947, acuerdo que fue rechazado tanto por Israel, como por la mayoría de los estados árabes representados por Egipto.

En la guerra del Yemen, Túnez apoyó las reivindicaciones de Arabia Saudí. Cuando en junio de 1967 estalló la guerra de los Seis Días, Túnez prestó ayuda incondicional a la causa árabe, lo que facilitó la restauración de las relaciones con Egipto. Burguiba fue reelegido por tercera vez en noviembre de 1969. A principios de la década de 1970, Túnez desarrolló una política exterior pacificadora, sobre todo en todo lo que atañía a sus recursos petrolíferos, para favorecer su desarrollo económico. En 1982, Túnez dio refugio al líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat y a cientos de partidarios que habían sido obligados a abandonar Líbano.

Presidencia de Zine el-Abidine ben Alí

En noviembre de 1987, el general y primer ministro, Zine el-Abidine ben Alí, motivó la renuncia de Burguiba por el supuesto precario estado de salud del jefe del Estado, y asumió la presidencia permitiendo una liberalización del régimen. Se legalizaron la mayoría de los partidos políticos, muchos presos políticos fueron puestos en libertad, y se levantaron las restricciones de prensa. El 24 de octubre de 1999, Ben Alí fue reelegido presidente, y su partido logró 148 de los 182 escaños. El 26 de mayo de 2002 se celebró un referéndum en el que el 99% de los votantes dio el “sí” a una reforma constitucional promovida por el gobierno de Ben Alí y que afectaba prácticamente a la mitad de los artículos de la carta magna.