FINLANDIA... EL RETO QUE VINO DEL NORTE

Escrito el 15/11/2021
José Luis Barceló

Finlandia es un país desconocido para la mayor parte de los europeos. Es un verdadero reto his- tórico. Con un territorio un poco mayor que la mitad de España, apenas cuenta con una población de 5,5 millones de habitantes, de los cuáles más de 600.000 viven en su capital, Helsinki.

A lo largo de la historia, durante muchos siglos, su territorio fue disputado por el Reino de Suecia y la República de Nóvgorod en las guerras sueco-novgorodenses, tras las que Finlandia quedó dividida entre ambas potencias. En el siglo XV, Nóvgorod fue anexionada al principado de Moscú y nuevamente estalló el conflicto con Suecia, conocido como «Guerra Ingria» de 1610 a 1617, y que dejó a los suecos como potencia dominante del territorio finlandés.

En 1808 estalló la llamada Guerra Finlandesa, que dio como resultado la anexión de Finlandia por el zar Alejandro I de Rusia, quien creó el Gran Ducado de Finlandia cuyo mandato asumió como primer duque. El Ducado de Finlandia existió has- ta finales de 1917, siendo que poco después de la Revolución Bolchevique en Rusia, Finlandia decla- ró su independencia. En 1918 el país experimentó una breve pero amarga guerra civil, que conmo- cionó su escena política durante años.



Tras la II Guerra Mundial Finlandia recuperó un nuevo interés geopolítico del que supo zafarse, especialmente por parte de la URSS, que pretendió buena parte del territorio finés. Los tratados firmados en 1947 y 1948 con la URSS tuvieron como consecuencia una serie de compromisos políticos y concesiones territoriales por las que Finlandia perdió más del 10% de su territorio y su segunda ciudad, Viipuri. La URSS creó la República Socialis- ta Soviética Carelo-Finesa.

Finlandia, a pesar de las presiones soviéticas y del desinterés de Occidente, nunca fue ocupada por los soviéticos y permaneció al oeste del llamado Telón de Acero sin tomar parte en la Guerra Fría en ninguno de los dos bandos y permaneciendo neutral hasta la extinción de la URSS. La disolución de la Unión Soviética en 1991 cambió la situación geopolítica de Finlandia, al quedar sin efecto los compromisos políticos contraídos con la URSS, lo que tuvo como consecuencia una mayor integración de Finlandia en el resto de Europa, lo que favoreció su incorporación a la Unión Europea en 1995.

Finlandia es un país abierto y de economía alta- mente desarrollada que tiene firmados los princi- pales instrumentos internacionales de Derechos Humanos. Tiene fronteras con Rusia, Noruega, Suecia y por mar con Estonia, y está enclavada en un área de enormes potencialidades actuales, dada su ubicación estratégica en el tráfico nórdico de mercancías.

Finlandia es el país europeo más septentrional. Aunque algunas partes de otros países se extien- den más al norte, todo Finlandia está a más de 60° de latitud norte y un cuarto de su territorio se ubica al norte del Círculo Polar Ártico, lo cual condiciona toda su economía.

A pesar de sus condicionantes históricos y geopolíti- cos, Finlandia exhibe hoy una economía altamente in- dustrializada, basada en grandes recursos forestales, altos niveles de inversión de capitales, máximo desa- rrollo tecnológico, excelente estado de bienestar y de seguridad para sus habitantes.

 



Se considera que Finlandia cuenta con un elevadísi- mo índice de desarrollo humano (IDH), 0,938, que lo coloca en el undécimo lugar del mundo.  En 2020Finlandia fue el 41 país exportador más grande del mundo (US $ 73,3 mil millones, 0,4% del total mundial). En la suma de bienes y servicios exportados, alcanzó los US $ 107,4 mil millones, ubicándose en el puesto 36 del mundo. 

En términos de importaciones, en 2019, fue el 43º mayor importador del mundo con una cifra de 73.500 millones de dólares. Finlandia destaca por su producción automovilística, en 2019 sobresalío como el 38º productor mundial de vehículos en el mundo con 114.000, y fue el 37º productor mundial de acero con 3,5 millones de toneladas. 

Una de sus fortalezas económicas se encuentra en su sector papelero, maderero y de muebles, siendo en 2019 el séptimo mayor productor mundial de papel. Tradicionalmente, Finlandia ha sido un importador neto de capital para financiar el crecimiento industrial y desde la década de 1980 la tasa de desarrollo económico de Finlandia es una de las más altas de los países industrializados. Los sectores económicos más dinámicos de Finlandia son la industria de la madera, los metales, la ingeniería, las telecomunicaciones y las industrias electrónicas, junto al diseño.

A excepción de la madera y de algunos minerales, Finlandia depende de las importaciones para abaste- cerse de materias primas, energía, y de algunos com- ponentes para los productos manufacturados, aun- que se ubica como un país especialmente exportador aunque destacando, por su elevado consumo energé- tico, uno de los indicadores de su elevado desarrollo. Con el derrumbe de la URSS, Finlandia tuvo que rede- finir sus relaciones comerciales en el exterior, aunque muy pronto brilló por el incremento de la inversión tecnológica, el fomento en la creación de nuevas empresas y un acertado proceso de devaluación monetaria, que posibilitaron que Finlandia estabilizara su economía y se situara con una velocidad de crucero en el crecimiento económico muy importante, siendo uno de los diez países más ricos del mundo en renta per cápita, uno de los países europeos con mayor atención a la sanidad, destacando especialmente el ratio de camas en hospitales, y considerándose como el séptimo país del mundo según el ranking de competitividad global del Foro Económico Mundial.

 



España fue a lo largo de 2020 el 17 cliente de Finlandia y su decimoquinto proveedor, siendo las principales partidas de las exportaciones españolas los alimentos, las bebidas, los bienes de equipo y las se- mimanufacturas, cada una de ellas representando cuotas entre un 20 y un 26%.  Estamos, pues, ante un país pleno de oportunidades que se abre al futuro de Europa como un modelo con- sistente de progreso, modernidad y avance social y que presenta grandes oportunidades para las empresas españolas, entendiendo que, además, se trata de un país muy estable par todas las agencias de califica- ción de riesgo.

El final de la Segunda guerra mundial y la postguerra.