La última Kata de Sandra Sánchez

Escrito el 15/04/2022
Tate J. Barceló

Karate se escribe en español, y se pronuncia Sandra Sánchez con acento manchego, de Talavera de la Reina en concreto. La deportista española, con 40 años, y una trayectoria a sus espaldas que habla por sí sola, está este año ante la que será su última temporada en activo. Cuando hablamos de de Sandra Sánchez, hablamos de la mejor karateca de la historia en la modalidad de katas, y no es fruto de la casualidad, en 2018 fue reconocida así por la Federación Mundial de Kárate convirtiéndose así en la primera española en recibir este reconocimiento.

Una triple corona (campeona de Europa, del Mundo y de los Juegos Olímpicos), seis veces campeona del campeonato europeo, dos mundiales y la primera en ganar unos juegos olímpicos en la modalidad de katas, además seis años en el número 1 del ranking mundial avalan a la española. Con tanto premio y tantas medallas, hasta tiene un récord Guinness.



Sandra Sánchez ha puesto a Talavera de la Reina en el mapa, y ha sido, y es, una de las mejores embajadoras que España puede tener. Todo empezó cuando Sandra, que practicaba baile, vio cómo su hermano, Paco, hacía ejercicios de artes marciales en casa, y fue a los 4 años cuando decidió probar esta actividad, el kárate, que se convertiría en el deporte que le ha llevado a lo más alto y la enganchó de por vida.

Aunque siendo una adolescente llamó la atención por su buen hacer, lo cierto es que los triunfos nunca terminaban de llegar.

Eso fue lo que le motivo a tomarse un tiempo de descanso después de finalizar la carrera de Ciencias del Deporte y la Actividad Física. Se trasladó a Australia, donde siguió entrenando y consiguió trabajo como profesora de actividades extraescolares en un colegio de Brisbane, evidentemente y como no podía ser de otra manera dando clases de kárate.

En su regreso a España decidió que si quería aspirar a tener triunfos en su palmarés debía entrenar con el mejor, por lo que intentó por todos los medios que Jesús del Moral, todo un mito en esta disciplina, fuese su entrenador.



Sandra Sánchez ha puesto a Talavera de la Reina en el mapa, y ha sido, y es, una de las mejores embajadoras que España puede tener.

Todo empezó cuando Sandra, que practicaba baile, vio cómo su hermano, Paco, hacía ejercicios de artes marciales en casa, y fue a los 4 años cuando decidió probar esta actividad, el kárate, que se convertiría en el deporte que le ha llevado a lo más alto y la enganchó de por vida. Aunque siendo una adolescente llamó la atención por su buen hacer, lo cierto es que los triunfos nunca terminaban de llegar.

Eso fue lo que le motivo a tomarse un tiempo de descanso después de finalizar la carrera de Ciencias del Deporte y la Actividad Física. Se trasladó a Australia, donde siguió entrenando y consiguió trabajo como profesora de actividades extraescolares en un colegio de Brisbane, evidentemente y como no podía ser de otra manera dando clases de kárate.

En su regreso a España decidió que si quería aspirar a tener triunfos en su palmarés debía entrenar con el mejor, por lo que intentó por todos los medios que Jesús del Moral, todo un mito en esta disciplina, fuese su entrenador.

Sandra Sánchez ha puesto a Talavera de la Reina en el mapa, y ha sido, y es, una de las mejores embajadoras que España puede tener. Todo empezó cuando Sandra, que practicaba baile, vio cómo su hermano, Paco, hacía ejercicios de artes marciales en casa, y fue a los 4 años cuando decidió probar esta actividad, el kárate, que se convertiría en el deporte que le ha llevado a lo más alto y la enganchó de por vida. Aunque siendo una adolescente llamó la atención por su buen hacer, lo cierto es que los triunfos nunca terminaban de llegar. Eso fue lo que le motivo a tomarse un tiempo de descanso después de finalizar la carrera de Ciencias del Deporte y la Actividad Física.

Se trasladó a Australia, donde siguió entrenando y consiguió trabajo como profesora de actividades extraescolares en un colegio de Brisbane, evidentemente y como no podía ser de otra manera dando clases de kárate. En su regreso a España decidió que si quería aspirar a tener triunfos en su palmarés debía entrenar con el mejor, por lo que intentó por todos los medios que Jesús del Moral, todo un mito en esta disciplina, fuese su entrenador.