Arte: Rafael Canogar

Escrito el 15/04/2022
Por Juan M. López Reina, director de Arte y Cultura del grupo Highest

¿Qué significa la pintura en tu vida?

Para mí es una forma de vivir. Desde los 13 años supe que quería ser pintor, y nunca agradeceré lo suficiente esa clarividencia. He sido muy feliz en mi vida haciendo lo que he querido, disfrutando, trabajando, creando…. Cuando oigo a los jóvenes sus dudas sobre qué camino seguir, me da un poco de pena, porque yo tuve la suerte de tenerlo claro desde muy pronto. Ha sido esa mi forma de entender la pintura y la vida, todo en el mismo paquete.

Cada acción, cada viaje, y cada momento, está ligado a un proyecto y a mi trabajo. Mi obra es realista. Un término que se inventó para hablar de esa realidad que va más allá de la apariencia de las cosas. Algunos críticos de arte me han dicho “la obra de Antonio López es más realista”. Efectivamente, él es figurativo, hiperrealista.

DW: Tu generación tuvo un éxito nacional e internacional enorme, ¿a qué fue debido?

Fue una sorpresa para mí y para toda mi generación. En el 1954 yo ya estaba haciendo abstracción con tan solo 19 años. Con algunos artistas como Manuel Conde. En ese mismo año se inauguró una galería en la que le pusieron como director. Entre los artistas a los que invitaron a exponer estaba yo. Por la repercusión que tuvo esta galería, defendiendo un arte muy puntual y atrevido, nos contactaban artistas de toda España, y de ahí surgió crear un grupo en defensa de esas nuevas estéticas que entonces se llamaba “informalismo” en Europa.

En febrero de 1957 el grupo El Paso inauguró su primera exposición en Madrid. Nosotros estábamos haciendo un arte que era una especie de iluminación que habíamos tenido. Algo que teníamos que hacer porque nos había sido revelado. Sabíamos que iba a ser muy duro y poco entendido y que tendríamos grandes críticas. En una exposición en el Ateneo de Murcia tuvo que escoltarnos la policía porque la gente nos insultaba y quería agredirnos, pensaban que era una tomadura de pelo.



DW: ¿De dónde te viene la inspiración tan rompedora?

Cada uno es como es. Hay ejemplos dónde mirarse. Picasso es muchísimo más rompedor que yo, ha cambiado muchas veces y lo ha hecho con autoridad. Creo que todos los artistas españoles hemos tenido ese referente en algún momento de nuestra vida. Pero también hay algo que es fundamental, nosotros, lo que no queríamos es hacer un arte académico.

Eso lo he tenido siempre muy presente. Yo creo que cuando estás haciendo arte estás creando. Hay una energía que se desarrolla y que una vez dominas empieza a perder esa vitalidad. Está el peligro de que uno termine siendo el productor de su propia obra. Un artista tiene que ser libre y no pretender que se le reconozca rápidamente.

DW: ¿De dónde te viene la inspiración tan rompedora?

Cada uno es como es. Hay ejemplos dónde mirarse. Picasso es muchísimo más rompedor que yo, ha cambiado muchas veces y lo ha hecho con autoridad. Creo que todos los artistas españoles hemos tenido ese referente en algún momento de nuestra vida. Pero también hay algo que es fundamental, nosotros, lo que no queríamos es hacer un arte académico.

Eso lo he tenido siempre muy presente. Yo creo que cuando estás haciendo arte estás creando. Hay una energía que se desarrolla y que una vez dominas empieza a perder esa vitalidad. Está el peligro de que uno termine siendo el productor de su propia obra. Un artista tiene que ser libre y no pretender que se le reconozca rápidamente.



DW: A mi modo de ver fuiste de los primeros que metía materiales como el poliéster o la fibra de vidrio, ¿tú te sientes pionero en ello?

Ahora que lo mencionas, cuando yo necesité esa figura que saliese de la tela, tuve que buscar qué material utilizar. Yo no quería hacer una escultura modelada en barro. Quería algo espontáneo que pudiese trabajar con mis manos en mi propio estudio. 

El poliéster es una materia viscosa, pero a la vez liquida. Y dándola con pincel cristalizaba esa forma. Le daba rigidez. Esto no se conocía por los artistas, de hecho, fuimos atrevidos y en cierto momento inconscientes. No sabíamos manejarlo. Es muy peligroso para trabajarlo en un estudio.

De hecho, un artista norteamericano murió porque es un material que va envenenando y no se elimina. En el cambio de líquido a sólido tiene unos gases que son tóxicos. Aunque lo dejé pronto algo me ha quedado. Tengo algunos problemas con la voz, de neumonías… Pero también ha quedado mi obra.

DW: ¿Te consideras un pintor vanguardista?

Sí. Pero también ese término hoy en día no tiene tanta validez como tuvo en los años 50. En esa época ser vanguardista era hacer informalismo abstracto. Tuvo que pasar un período de cansancio y de necesitar otras cosas para que perdiese esa condición de vanguardismo. Al final se fueron inventando muchos términos para definir las nuevas formas de crear pintura. Me sigo considerando vanguardista y creo que trato de dar soluciones a la problemática de la estética actual.