MANOLO SANTANA

Escrito el 15/01/2022
Juanma Álamo

Mayo del 38. España va camino del segundo año de la Guerra Civil. El partido Nazi de Hitler alcanza la mayoría en las elecciones de los Sudetes. River Plate inaugura el estadio Monumental frente a Peñarol

A finales de aquel mes, las tropas alemanas preparaban la ocupación de Checoslovaquia. Y en Madrid, en López de Hoyos, el día 10 de ese mes veía la luz por vez primera vez el hijo de un electricista que, como él mismo dijo, “tuvo la mala suerte en la Guerra Civil de estar en el bando contrario por su origen humilde”. Como niño tuvo que sufrir la condena de seis años de cárcel de su padre. La niñez de Manolín fue complicada y yendo a la cárcel una vez al mes a ver al progenitor. El pequeño Manolín comenzó a dar raquetazos en el desaparecido Club Velázquez porque un día su madre le ordenó que le llevase el bocadillo a su hermano Braulio, ya que se le había olvidado.

El ‘mensajero’ del bocata quedó prendado por el mundo del tenis. Y aquel día empezó a escribirse el libro de uno de los más grandes deportistas que ha tenido este país. Con unos respaldos de sillas hizo las primeras raquetas de aquel niño humilde que jugaba con las pelotas viejas de los socios. De los respaldos pasaron a las raquetas torcidas. En su vida se cruzó Álvaro Romero Girón. Lo retiró de recogepelotas y lo ‘adoptó’, llevándoselo a vivir con su familia, con el permiso de la madre.

Su vida empezó a cambiar para siempre. Pero jamás olvidó quién eran sus padres y de dónde venía. El primer título conseguido en su vida fue el de campeón de España juvenil en el Club de Tenis la Salud ganándole la final a Juan Cruz. No había terminado la década de los 50. Nuestro país vivía su particular postguerra y Manolín había dejado de ser aquel crío que recogía pelotas para convertirse en el primer gran tenista masculino de nuestro paíEl primer torneo importante fue el Campeonato de España en 1958. Y comenzó a hacerse grande la figura del tenista español. Los éxitos se fueron sucediendo: Roland Garros (1961, individual), Roland Garros (1963, dobles), Roland Garros (1964, individual), Abierto de Estados Unidos (1965, individual), Wimbledon (1966, individual), dos medallas (oro y plata en los Juegos Olímpicos de México’68, donde fue deporte de exhibición).

La década de los 60, además del activismo social, veía como los australianos y los norteamericanos dominaban el circuito. Él fue el primer europeo que rompió aquella hegemonía. Primero en la tierra de Roland Garros y después sobre la hierba. El anterior europeo en ganar el Abierto de Estados Unidos lo había hecho 10 años antes del nacimiento de Manolo Santana, en 1928. Su lista de éxitos, tanto amateur como en la categoría, de entonces, open es larguísima.



Rod Laver, uno de los pocos tenistas que han logrado vencer en los cuatro torneos del Grand Slam en un mismo año, dio una inolvidable definición de Santana: “Era un mago de la tierra batida. Golpeaba la bola a los ángulos más increíbles, te volvía loco con sus globos y sus dejadas. Y mejoró tanto su volea que era peligroso también en hierba.

Me ganó fácilmente un par de veces en Europa, haciéndome saber que tenía mucho que aprender sobre la tierra batida”. El 11 de diciembre se conocía la peor de las noticias. Manolín, Manolo Santana, uno de los mejores jugadores de la historia del tenis, pionero e impulsor de este deporte en nuestro país, fallecía en Marbella.