ARTISTA DEL MES: EDUARDO NARANJO

Escrito el 15/11/2021
Juan M. López Reina

El pintor del realismo mágico nos recibe en su casa donde realizamos la entrevista, que a continuación describimos. Damos las gracias por su hospitalidad y generosidad por haberme recibido y dedicado parte de su tiempo para nuestra revista Diplomatic Word Magazine.



¿Qué medidas deberían de adoptar para fomentar el sector del arte en España?

Es fundamental que el arte se valore en su debida medida, sobretodo que lo hagan las autoridades y quienes tienen el poder y la capacidad de apoyar. Ha influido mucho también de manera negativa, que los medios de información no le dediquen ninguna atención al arte, como si ocurría antes, por ejemplo en mi exposición en el Centro Cultural de la Villa. Cómo no la van a visitar tanta gente de distintos países, si el día en el que se inauguraba ya aparecía en los periódicos principales la noticia con artículos sobre mí. También lo anunciaba el telediario. Eso de que le haya dado la espalda los medios de información al arte, le ha hecho mucho daño.

¿Qué se podría hacer?

 Pues eso, un toque de atención a aquellos de los que depende el fomento y ayuda, que valoremos más nuestro arte de cara afuera.

¿Pero tú empezaste muy joven en el arte, cómo fue?

Empecé siendo un niño, yo pienso que uno nace así, como se nace con unos ojos y una sonrisa determinada, ese es mi caso. Por suerte puedo decir eso y me he entregado desde inicio a fin desde que era un niño en esta apasionante aventura que es el arte.

Eres una persona muy trabajadora y constante, ¿Cómo te ha repercutido el COVID?

A pesar de la preocupación que merece el tema, sin embargo en mi caso como el de muchos artistas, mi vida no ha cambiado en lo absoluto, puesto que yo he estado gustosamente confinado en mi estudio, pero por decisión propia. Entonces mi vida no ha cambiado; ha cambiado la de Martha por ejemplo, mi mujer, yo sigo viviendo la misma vida con otro enfoque, con la preocupación y la pena por seres que se ha llevado este dichoso COVID.

¿Tienes la idea Eduardo, de que de alguna forma tienes pendiente hacer tu gran obra?

Hacer mi gran obra, por eso sigue uno pintando, intentando hacer esa gran obra que nunca sabes, esa obra que te deje plenamente satisfecho. Hay obras y eso nos pasa a todos los artistas, que tu mismo consideras mejores que otras, y que en cierto modo son una incisión dentro de tu obra, es decir que sirve para recorrer un nuevo camino. Un cuadro mío, por ejemplo, “mirada al pasado”, donde por primera vez veo el tema a través de un espejo y va adquiriendo la obra ese misterio que le caracteriza. Después viene otro tipo de Obra por ejemplo, obra denunciadora como es la imagen de los tiempos perdidos. Otra obra donde mi paleta se abre y se llena de luz como es “El Sueño de las Musas” que pertenece afortunadamente al Museo Reina Sofía.

O el cuadro de Vanessa, un cuadro donde no hay fantasía, todo es pura verdad, es un desnudo en mi estudio, en un sofá blanco y ¿qué es lo que conseguí en este cuadro? Que fuera una verdad, una realidad creíble, esa joven mujer que posa desnuda en mi estudio con el paisaje al fondo, es como una visión que permanece eternamente.

Tu obra más importante es la luz y la atmósfera.

Siguen dándose talentos muy singulares, y con unas ganas inmensas. Pero eso de que cualquier cosa pudiera ser arte, es una contradicción al propio arte, porque el arte es algo único y exquisito. El ejemplo lo tenemos en lugares como ARCO, ese desencanto de muchas de las obras expuestas, están produciendo graves efectos en la sociedad. De todas formas, el arte exige una excelencia, y seguirá imponiéndose ante esa desorientación que hay. El arte nos habla de las pocas cosas espirituales que nos quedan.

¿Qué cualidades consideras imprescindibles en un artista?

En primer lugar, sinceridad. No hay que hacer arte como “moda” ni por hacer tendencia. El arte es algo muy serio y profundo, y responde a nuestros sentimientos y sensaciones frente a la verdad y la vida que nos ha tocado. En cualquier tipo de arte actualmente, se está dando la misma reacción. 



Si tuvieses que elegir una de tus obras, ¿con cuál te quedarías?

Es una pregunta muy difícil porque todas son hijas mías (risas). Los más significativos serían “El sueño de las musas”, “Vanessa”, y también uno de los últimos que he realizado, “extraña lujuria”, que va ahora a una exposición a Ceuta. Es puro surrealismo, pero un surrealismo muy personal mío.

¿Te sientes más cómodo, en obras grandes, o pequeñas?

 Yo prefiero trabajar en el tamaño natural de las cosas, y por eso entre mis obras hay muchas de gran tamaño. Al hacer las obras en tamaño natural, me siento que estoy acariciando la verdad de las cosas. 

¿A qué pintor te ves más cercano?

Cuando yo conocí el Museo del Prado por primera vez, el que me impresionó enormemente fue Goya. Después fui descubriendo el gran valor que tienen otros pintores como El Bosco. Tenemos una colección enorme de los pintores renacentistas italianos. Después, fui conociendo poco a poco las obras de Velázquez, ese pintor importantísimo que ahora defienden hasta los más modernos, y que sin embargo, durante siglos fue considerado un simple fotógrafo.

¿Siempre trabajas al natural?

Normalmente sí, cuando hago un tema que sería imposible hacerlo, tengo la suerte de tener la visión como si estuviese en ese lugar, pensando en esa imagen que vi fugaz, en un instante, tengo la gran suerte de poder conservarla en mi memoria mucho tiempo. Yo nunca pinto una fotografía, sino lo que esta simboliza para mi.

No cabe duda que llevas el ADN de “artista” … Un poco para terminar la entrevista, ¿cómo quieres que te recuerden?

Como un artista sincero, que quiso expresar la verdad y la belleza de las cosas.