ARTISTA, ANTONIO LÓPEZ

Escrito el 27/10/2021
DW Magazine


Lo que nos hace pintar es la emoción

En mayo de 1993 se inaugura en el Museo Reina Sofía una gran exposición de Antonio López. Su prestigio va en aumento, pueden verse sus obras como "Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas", "Las cabezas de gran tamaño del día y la noche" o "La mujer de Coslada".

Otra de las exposiciones importantes se celebra en Madrid en el Museo Thyssen Bornemisza entre otras muchas. El artista tiene una capacidad muy importante para reproducir la realidad, añadiendo emoción y alma en sus obras.

Los temas que desarrolla son muy cercanos a nosotros, la casa y sus rincones, objetos domésticos, el jardín, el estudio, las calles del pueblo o la ciudad, en el ciclo de la pintura que dedica a Madrid está pintada por grandes perspectivas panorámicas, muchas de ellas realizadas desde lugares altos, la verdad que su horizonte ordena en visión lo que circunda, la perspectiva también ordena el campo visual entre la lejanía y el espectador, considerando ligados la perspectiva y el horizonte.

Antonio, al que conozco desde hace muchos años, tengo que decir que es una persona muy cercana, humilde donde las haya, no se da importancia, a lo que hace que todo esto sea más grande tanto como persona que como artista.

Usted pone siempre mucha pasión en sus obras...

Pues es que no sé cuánta pasión ponen los demás... (risas) Yo creo que es un oficio vocacional, como es la medicina, como el sacerdocio...Entonces, se supone que te tiene que gustar, te apasiona, te gusta, es tu vida..., aparte de que te da para vivir. Vives de tu trabajo, yo vivo de mi trabajo. Pero es un trabajo que yo elegí muy joven, a los 13 años vine a Madrid desde mi pueblo manchego de Tomelloso para preparar mi ingreso en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Así que llevo trabajando desde los 13 años, tengo ahora 85 y sigo trabajando. Y creo que yo todavía puedo contar cosas que no dije antes.

Sabemos que es Vd. un trabajador incansable, que no para..., ¿su pintura siempre es al natural, o trabaja otras formas también?

Mi formación, toda la generación mía y de ahí hacia atrás, trabajábamos en los centros de enseñanza siempre al natural. Nos colocaban los modelos, desnudos generalmente, de hombre, de mujer, y estábamos cuatro años trabajando, pintando, dibujando, esculpiendo, del natural. Y era un hecho que llegó a ser muy normal hacerlo así. Ahora ya ha cambiado todo muchísimo. Yo trabajo de fotografía también, pero a mí me gusta más trabajar de natural. Yo noto que alcanzo más información con un natural que con una fotografía. Vivir el lugar que estás pintando directamente, eso es algo incomparable. No hay comparación con una fotografía. Pero bueno, yo, concretamente el cuadro de la familia de los reyes, lo hice a partir de una fotografía. O lo hacía así, o no lo hubiera podido hacer. Yo quería hacerlo y lo hice de fotografía, desde el principio hasta el final.



Yo tuve la suerte de poder verlo en directo, y la verdad es que me encantó, me impresionó cómo ejecutabas toda la obra, una maravilla, no cabe duda...

Pero el gran arte figurativo del siglo XX ha surgido del trabajo ante la naturaleza. Ya desde los impresionistas hasta nuestros días, es un trabajo que alcanza un grado más completo, y más raro, más extraño que meramente de la fotografía. La fotografía está muy bien, es fantástica, pero la pintura que parte de la fotografía pierde algo que para mí es muy importante. Se convierte en algo muy mecánico e iguala a todos los pintores. Yo veía en la escuela, que éramos muy jóvenes, trabajar el mismo tema, y cada cuadro era distinto. Y correspondía a la cara, a la figura y al temperamento del pintor. Y la fotografía nos iguala a todos mucho.

¿Qué propondrías, si fueras ministro, para promocionar la parte artística en la educación?

Yo propondría una cosa que es muy difícil y es que los centros de enseñanza fueran mejores. Yo empezaría por ahí. Como eso es muy difícil, porque la gente que vive de la pintura, en general, quiere dedicarse a la pintura..., por mucho que le pagues, no va a estar medio año enseñando y otro medio año enseñando. Otra idea sería añadir a las materias que ya hay, otra asignatura que se llamase “El artista invitado”, que podría ser un pintor, un escultor, un cineasta, un médico o una prostituta, da igual. Alguien que supiera cosas y pudiera completar lo que ofrecen los centros de enseñanza. De otra forma, quitando a los que hay y poniendo a los que creemos que son los mejores, no van a querer. Habría que incorporar a lo que ya hay esas figuras más o menos míticas, alejadas de lo que es la enseñanza, y que podrían decir cosas reveladoras. Porque si le dijeses a Tapies o a Dalí (si vivieran) que fuesen profesores en la escuela de artes, seguramente no querrían, porque no tendrían tiempo. Es un trabajo muy absorbente el nuestro.

Antonio, todo el mundo conoce tu obra de la Gran Vía, de la Vista de Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, conoce tus esculturas de Atocha, conoce la Mujer de Coslada, pero ¿cómo te ves tú dentro del arte español?

Eso se lo puedes preguntar a cualquier artista figurativo de cualquier lugar de Occidente. Yo veo el arte figurativo, no el mío, que se ha hecho en mi época, en el siglo XX, y lo agradezco mucho. A mí me parece una maravilla que se hayan desmarcado para hacer algo con una independencia muy grande de la vía principal. Me parece que han dicho cosas que alguien las tenía que decir a través de la pintura. Y han salido unos pintores fantásticos. 

Yo me considero de esa familia, y verlo como una rareza es porque te lo dicen los demás. Si no te lo dicen los demás, yo encuentro natural que exista Sorolla, o un pintor como mi tío, un escultor como Francisco López, o un pintor como Giorgio Morandi..., me parece maravilloso Dalí.

Completan todo el arco de formas de interpretación de la vida que puede darse. Si quitas a esas personas, mutilas, quitas algo muy importante. Así lo veo, con independencia de que me considere a mí mismo de una forma o de otra. Algunos de ellos hacen un arte aún más solitario de lo habitual, y está muy bien que lo hagan. Caravaggio se desmarcó, Velázquez se desmarcó, Goya se desmarcó, Vermeer se desmarcó, son artistas únicos, no se sitúan en el esquema de la pintura de su época totalmente sino que se desmarcan, hacen algo distinto. Hasta donde les es permitido.

¿Se te pasa por la cabeza que te queda todavía por hacer tu gran obra?

No pienso eso, eso es una tontería. “Ahora voy a hacer mi obra maestra”..., no, yo creo que desde el comienzo tratas de hacerlo lo mejor que sabes. Unas veces te sale y otras no, y a lo mejor haces tu mejor trabajo pero tú no crees que lo sea. Jean Auguste Dominique Ingres pintaba retratos porque le daba dinero para pintar cuadros mitológicos. 

Pero ahora, para nosotros, el mejor Ingres es el retratista. O sea, ni él mismo sabía eso. Muchas veces no lo sabes ni tú mismo cuándo aciertas más y cuándo no aciertas. Solamente lo intuyes un poco (risas).

¿Qué cualidades consideras imprescindibles para ser un buen artista?

Dos cosas: una, tener facultades. Porque nunca se habla de eso. Se habla de la educación, de viajar, de becas...Y no se habla de que hay gente que tiene unas facultades inmensas, y gente que no las tiene y a la que se mete ahí.  Y por muchas becas y muchos viajes, no hay nada que hacer. Lo otro que hace falta es tener buena salud. Hay que tener suerte. Y por respeto a uno y a los demás, decir siempre la verdad. Eso no es fácil, mantenerse en la verdad.

¿Cómo describirías el arte actual que se está produciendo?

Lo que pasa es que es tan variado y hay tantas clases... En cuanto a la pintura, yo creo que ahora mismo se está pintando muy bien, hay gente que tiene capacidad y está facultada para hacer este trabajo. Y hay gente que está de relleno, haciendo ruido y..., bueno, pero qué le vas a hacer. No hay nada que hacer porque no hay normas ni reglas, nada se puede demostrar...Así que el que quiera pintar, que pinte. Y si tiene éxito y no vale, pues mira qué suerte ha tenido. Pero creo que la pintura de nuestra época, que yo he visto, de la generación de mi tío, de la mía, y de la generación de mis hijas (artistas de unos 50 años, que podrían ser mis hijos), hay gente muy buena, buenísima, fenomenal, gente que pinta cosas que nunca se han pintado, que cuenta cosas que nunca se han dicho. Y con una inteligencia y una hondura asombrosas. Y trabajar con esa libertad, ajenos a presiones y encargos, al menos aparentemente. Ahora, nosotros hacemos lo que nos da la gana, eso ¿cuándo antes ha ocurrido? Y eso ha permitido que gente como Giacometti, o como Bacon, gente que dicen cosas impresionantes y nuevas, nunca se han dicho cosas así, del mundo. Y se han dicho en nuestra época.

Háblanos de tu actividad artística, tú que eres un hombre siempre activo...¿el Covid te ha paralizado?

No. A ninguno de nosotros nos ha paralizado el Covid. Hombre, a mí me ha limitado, porque tenía previstas unas pinturas para las que tenía que salir de mi casa, e ir por Madrid, ir a Tomelloso y a Sevilla, Bilbao, pinturas que estoy haciendo de la ciudad..

Todo eso no se ha podido realizar. Pero no he dejado de trabajar, si no haces unas cosas haces otras. Es que los pintores, los literatos..., es un trabajo muy libre y muy solitario.

No es hacer una película o una obra de teatro, que esa gente seguro que ha debido pasarlo muy mal. A los pintores, la pandemia no nos ha cambiado la vida. Ahora, otra cosa son las galerías, los museos..., todo eso sí ha cambiado.